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miércoles, febrero 25, 2015

El Ebro y la propaganda de Joseph Goebbels.

Paul Joseph Goebbels fue un político alemán, ministro de Hitler responsable del grandísimo proyecto de propaganda nazi que ayudó a la población de Alemania a aceptar la locura de ideas que llevaron a Europa a la terrible Guerra Mundial. Unas de las pautas usadas para alienar a la población era repetir las mismas mentiras una y otra vez constantemente hasta que se filtraban en la mente de una gran mayoría aceptándolas como verdades.


Dejemos ahora a Goebbels y vayamos al Ebro, desde hace años se ha instalado en la población rural la idea de que el Ebro se sale porque está sucio, es muy oída la típica frase "Hay que dragar el Ebro". Es una idea que no se sustenta en estudios científicos, ni geológicos, ni ecológicos ni de ingeniería hidráulica, pero ha ido calando poco a poco. ¿Y cómo es eso? Muy fácil, la televisión ha tenido mucho que ver en esto, los programas actualmente se mueven por índices de audiencia, al público le llama las noticias impactantes, imágenes sobrecogedoras y testimonios conmovedores. Algunos medios informativos de tercera están deseando que se produzcan desastres naturales para llenar sus programas y subir audiencia. Evidentemente vende más sacar a un pobre ciudadano sufriendo porque su casa se ha llenado de agua y barro o a un agricultor que ha perdido su cosecha que a un científico instruido y con experiencia en la dinámica fluvial de los ríos, el discurso de este último será más técnico y menos sensacionalista. En todas las crecidas del Ebro se repite el mismo teatro mediático, abuelicos tomando el sol en un banco y agricultores en la barra del bar diciendo "Esto pasa porque no se limpia el Río". Desde luego que para la persona que se ve afectada por uno de estos sucesos de avenidas suele ser un episodio trágico y más si es su casa la que está en juego, eso no se puede negar, pérdidas económicas y sufrimiento de familias.



Está muy claro que el Ebro no se va a contener por dragar o no dragar, el dragado puntual podría solo usarse en puntos muy estudiados donde pueda servir para evitar peligros verdaderamente graves, pero no en la totalidad del cauce del río, no podemos meter al Ebro en una tubería porque no cabe, siempre se saldría antes o después, se tiene constancia histórica de avenidas incluso del doble de caudal de las que ninguno de nosotros hemos visto. Cuando algo así ocurre es porque concurren una serie de episodios meteorológicos que cargan de agua de la montaña y del cantábrico en exceso al Ebro y eso no lo frena un dragado. En época de pocas avenidas la gente se ha animado a construir y cultivar a la orilla del río, la ley no ha sido aplicada, se han puesto algunas multas pero no se han preocupado de evitar la construcción de casas o de tirarlas cuando ocupaban el dominio público hidráulico. Los ayuntamientos también han permitido estos años atrás la urbanización legal en suelos fácilmente inundables por las avenidas, al final por desconocimiento siempre pagan justos por pecadores. El que el río crezca de vez en cuando es tan normal como que al llover el agua caiga del cielo, no podemos hacer de una avenida una película de Spielberg, pues es algo periódico a lo que ya tendríamos que estar acostumbrados y si siguen ocurriendo muchos daños es porque todavía no se ponen medidas verdaderamente efectivas para evitarlos y ahí tiene que pesar plenamente la opinión de la comunidad científica, que para algo están no solo para hacerles caso cuando les conviene a los políticos. Entre tanto se deciden o no los políticos a hacer algo, tenemos televisión y teatro para rato contando opiniones personales de jubilados, agricultores y pastores que cada vez calan más en todos los ciudadanos instalándose en nuestros cerebros como las falsas verdades de Goebbles.

5 comentarios:

Marco Pla dijo...

Muy buena observación.
Felicidades por el blog, me gusta leer sus entradas, en las cuales encuentro mensages que calan hondo.
Tan solo me falta una cosa! la pestanyita para poder compartir en facebook o google plus essas entradas tan enriquecedoras;-)

cansamontañas dijo...

En radio y televisión los periodistas son los primeros en hacer el análisis y sacar las conclusiones: "Hay que limpiar los ríos", y uno no sabe si hablan de canales de riego o de ríos, ellos creen que son lo mismo... Como tú hay más gente que predica en el desierto: http://la-meteo-benasque.blogspot.com.es/2015/02/avenidas-dragados-y-danos-colaterales.html

JOSE LUIS dijo...

Absolutamente de acuerdo en lo que dices. Y además, el sensacionalismo de los medios de comunicación es brutal.
Un saludo, José Luis

Nuria Muro dijo...

Hola,

Y más allá de insultar a tus lectores diciendo que son tontos manipulados a lo Goebbels, ¿qué medidas aportas?

¿Has visitado Cabañas, Novillas, Boquiñeni o Sobradiel para escribir este artículo? Hablas generalizando pero no aportas datos.

Desde 2007 raro es el año que no hay inundaciones y no es cosa de la naturaleza (otra falacia: lo natural no tiene por qué ser bueno). Cuanto más sucio esté el Ebro, peor capacidad tendrá y más se desbordará.

Puede que se trate de una superproducción de Spielberg, pero no sería el primer río que se limpia. Además de esta, serían necesarias otras medidas "menos repetidas".

Saludos.

Jose Miguel Pintor / Mail: jose.m.pintor@gmail.com dijo...

Perdona Nuria, pero no pongas en mi boca algo que no he dicho, yo no he insultado a nadie diciéndoles tontos. ¿Acaso piensas que toda la población alemana era tonta en tiempos de la Segunda Guerra Mundial? ¿Son tontos todos los que votaron al PP y ahora se arrepienten? No, desde luego que no, pero sí que es verdad que en el momento adecuado, un mensaje populista con suficiente dosis de sentimiento, repetido las suficientes veces cala muy hondo aunque no sea cierto. He visitado los pueblos que dices constantemente y conozco la situación pues vivo en la ribera y en cuanto a lo demás supongo que hay que intentar ser racional ante el desastre y pensar más con el cortex que con la amígdala. A las personas que lo están pasando mal afectados por la crecida hay que ayudarles en todo lo que haga falta, pero hay que ser racionales y tampoco podemos saltarnos las directivas europeas cuando queramos porque nos da la gana y porque creemos llevar la razón. Hay muchas medidas que se pueden tomar para intentar disminuir los daños generados por una crecida, pero hace falta interés de los políticos, confianza en los científicos y presupuesto suficiente.