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sábado, abril 12, 2014

Zaragoza es ESTEPA.

Este sábado pasado estuve de ruta por los montes al Sur de Zaragoza, mejor dicho de EcoRuta, que así se llaman estas quedadas que organiza últimamente José Antonio Domínguez para dar a conocer los espacios naturales que rodean Zaragoza. La ruta iba desde los pinares de Torrero, el Tiro de Bola, por el camino de Goya hasta el Cabezo de las Zorras, no fue una salida deportiva de montañismo, pero andamos un buen rato y pasamos la mañana aprendiendo y compartiendo opiniones sobre el ecosistema de la estepa zaragozana.


La estepa es la niña pobre de los ecosistemas, la abandonada, la poco conocida, la menos apreciada, la incomprendida, la expoliada, usurpada e invadida y destruida, esa es la estepa aragonesa. Montes blancos y grandes espacios abiertos, suaves lomas, barrancos, balsas y lagunas saladas, yeso y otras sales mezcladas con la tierra son el sustrato sobre el que crecen una gran diversidad de plantas, arbustos y árboles, mas de mil especies, además otras doscientas y pico especies más entre líquenes, hongos y musgos. Estas plantas están adaptadas a la sequía, a la escasez de lluvias, al cierzo evaporador y desecador, a la alta salinidad, son luchadoras y supervivientes, son plantas esclerófilas. Sus hojas están preparadas para evitar evaporar lo más mínimo del agua que recogen por sus raíces, hojas duras como las del romero o crasas como las del asnallo que guardan abundantes líquidos en su interior, hojas pilosas también se pueden ver, igual que las del edelweiss pirenaico. Todo este conjunto de adaptaciones las hacen ser unas plantas muy especiales, diferentes y únicas, de gran valor para la ciencia y el medio ambiente. Por todo esto tenemos la obligación de conservarlas para el futuro y para poder hacerlo tendremos pues que tomar medidas legales que aseguren la conservación global del ecosistema estepario. Va entonces por mi parte un humilde toque de atención a la Administración Local y a todos los otros niveles superiores que tendrían que poner manos en el asunto antes de que desaparezcan estos biomas. Porque no hablamos solamente de plantas, que no es poco, de forma asociada vive y necesita de la estepa una fauna muy importante, variada y singular. Lo que más destaca son las mas de 3.600 especies de invertebrados y las casi 150 especies de aves nidificantes, algunas muy amenazadas, entre las que podemos ver al rocín o alondra de Dupont, la avutarda, el sisón, la ganga, la ortega, diferentes alondras, collalba negra y el alcaraván. Además por estos lares, entre el paisaje de las muelas, cantiles, pinares, barrancos y campos de cereal podemos encontrarnos muchas rapaces como los cernícalos primilla y común que ciernen su vuelo en busca de topillos, lagartijas e invertebrados como las langostas que consumen en gran número ayudando al agricultor de forma gratuita. También veremos al alcotán y a su primo de mayor tamaño, el halcón peregrino, a los milanos negro y real con su distinguible cola, a la escasa águila culebrera, al imponente águila real y a los buitres como el leonado o el amenazado alimoche, pariente del quebrantahuesos. Otros animales comunes de la estepa son el astuto y precavido zorro, también llamado raboso o raposo, la ágil y esquiva gineta, la garduña, su prima pequeña la comadreja, el conejo, la liebre, el topillo, algunos anfibios como el sapo corredor y sapo de espuelas, varios reptiles como la víbora hocicuda y el lagarto ocelado y algunos ungulados como los cada vez más abundantes jabalíes y los recolonizantes corzo y cabra montés que últimamente también se empiezan a ver entre los pinares de las muelas, las lomas y barrancos de la estepa zaragozana.

Violeta enana de la estepa (Viola kitaibeliana).  
Una violeta pigmea, enana y rara de ver por aquí, más frecuente en Teruel.



Muchos me preguntan si la estepa siempre fue así de dura, si no hubo bosques en esas zonas anteriormente, me hablan de los Monegros, topónimo que supuestamente se habría dado por el color de los bosques de sabina que lo cubrieron en su día. Todo parece indicar que algunas zonas como las áreas más secas de los fondos de los valles zaragozanos fueron del dominio de la sabina albar encontrando su clímax seguramente entre los 300 y 450 metros de altura subiendo por las laderas hasta entremezclarse con el dominio del pino carrasco. En la Sierra de Alcubierre pueden verse sabinas albares a mucha más altura entre campos de cereal y pinares. La sabina albar aguanta mejor las heladas generadas por la inversión térmica en el fondo del valle que el pino carrasco que prefiere las zonas altas de las muelas más soleadas.

El buitre leonado, un impresionante animal amigo de la estepa y muelas zaragozanas.



En todo caso en la antigüedad antes de que el hombre primitivo empezara a quemar bosques para abrir pastos y a sobrepastorear la estepa, en el centro del valle, el Ebro y sus selvas de chopos, álamos, fresnos, olmos y otros árboles ocuparon amplia zona de soto, gran parte de lo que hoy son huertas, pues el río era muy dinámico y las crecidas eran más fuertes que las de ahora, modelando continuamente el paisaje. Tras estos bosques ripários podrían verse entonces zonas de pastos algo verdes, prados de juncos, humedales, tamariz y carrizales,  salpicados o entremezclados con pequeñas islas de arbolado o árboles sueltos, chopos, fresnos, olmos, majuelos. Según nos alejábamos del Ebro, cada vez más al exterior del valle el terreno se iba volviendo más seco y abierto, iba dando paso a la estepa que sería muy parecida a la actual en aspecto y diversidad vegetal. En esas zonas me gusta imaginar que los grandes herbívoros silvestres pastaban como lo hacían los bisontes americanos hasta hace un par de siglos en las praderas de Norteamérica, tal vez también se vieron caballos semejantes a los przewalski de la estepa asiática y posiblemente asnos salvajes tipo hemión u onagro. La sabina albar seguramente empezaría a crecer a partir de los 300 o 350 metros de altura de forma salpicada como a estilo sabana africana, árboles dispersos sin formar bosque, algo así como dehesas abiertas, un paisaje cambiante determinado por la carga ganadera de los animales silvestres en cada periodo histórico, dependiente  también de las variaciones y ciclos del clima y de los fenómenos meteorológicos e incendios naturales que ya estuvieron presentes entonces, aunque con menor periodicidad que en la actualidad.

Los aprendices con el maestro Jose Antonio Domínguez enseñandonos cultura estepária.

Así pues la estepa ha estado ahí evolucionando desde hace millones de años, con mayor proporción o menor de arbolado, pero prácticamente igual de rica en especies que la actual, con tanta biodiversidad como en este momento. He oído a bastante gente decir de forma popular que tendría que estar todo plantado de pinos y otros dicen que habría que poner oliveras, todos quieren cambiar la estepa, no les convence o no ven en ella el tesoro de variedad que esconde. Algunos intentos se han hecho y se siguen haciendo de reforestar con pinos la estepa, ayuntamientos, asociaciones  e incluso el ejército en la zona del Castellar por San Gregorio, pero no sirve para nada, bueno, sí para destruir más la estepa. Generalmente antes de plantar los árboles se desmonta el terreno, se abren surcos, se labra, se crean terrazas, o sea se termina con toda la valiosa vegetación autóctona, se mata todo bicho viviente, se deja el suelo pelado y luego se plantan pinos, muchos pinos y muy juntos que crecen escuálidos por la falta de insolación que se la roba el compañero.  No se suele entresacan los pinos eliminando los más débiles para dejar crecer a los sanos, así la cosa degenera y se obtiene al final una masa boscosa verde débil y muy afectada por la procesionaria, que posee muy poco valor ecológico y medioambiental. Los pinos pueden servir para reforestar zonas de las muelas a más de 450 metros de altura donde antes hubo pino de forma natural, pero no la estepa y menos en esas densidades en las que se suelen plantar.


La estepa es el clímax ecológico de estos lugares tan secos y de terreno tan abrasivo, no se puede mejorar, es lo máximo a lo que han llegado las especies que lo habitan por adaptación durante millones de años, no puede ser más verde pues el muy bajo régimen de lluvias y alta evaporación no lo permite, es un ecosistema completo y rico, pero hay que conocerlo para valorarlo adecuadamente, hay que meterse en el monte, andarlo despacio y estudiarlo detenidamente para comprenderlo. Los paisajes de la estepa son inigualables, no son verdes como los del Pirineo, pero la sensación de amplitud de horizontes y paz que aquí se siente no se encuentra tan fácilmente en otros lugares. Por supuesto que podríamos plantar más sabinas albares e intentar recrear el paisaje de hace siglos y milenios, pero nunca a costa de labrar o desmontar la estepa, no podemos intentar mejorar algo destruyendo lo que verdaderamente es la esencia y el tesoro de la estepa, sus planta, arbustos y fauna. La única y exclusiva forma de plantar sabinas  sin hacer daño al ecosistema sería con una azada, de forma manual desmontando lo menos posible el terreno, haciendo un hoyo y evitando eliminar otras plantas de alrededor.  Siempre habría que intentar mantener una distancia grande entre sabina y sabina plantada, de por lo menos unos 30 o 50 metros, prefiriendo replantar las marras que plantar en demasiada densidad y olvidándonos de crear bosque, que no queremos eso, sino simplemente plantar un árbol aislado que servirá de posadero, zona de anidamiento y dormidero de algunas aves cuando crezca dentro de muchos años. O sea, algo así como están dispuestas las sabinas en la zona de Farlete y Monegrillo, así sí se respetaría la biodiversidad de la estepa y no plantando pinos a cascoporro con tractores y subsoladores en bancales e hileras.

Sabinas albar en los campos de entre Farlete y Monegrillo.

Heliantemo (Helianthemum marifolium).

Gaviota que vuelve del hartarse de comer basura junto a buitres y cigüeñas en el PTR López Soriano.

Grupo de violetas enanas en la estepa.



El otro peligro que en los últimos quince años ha estado acosando y finiquitando grandes extensiones de estepa es el desarrollo urbanístico incontrolado, se ha desmontado y allanado la estepa para crear muchos polígonos de naves que nunca han llegado a utilizarse o que han cerrado en poco tiempo abandonando su actividad, vertederos, graveras, canteras, grandes centros comerciales, cinturones urbanos, PTRs, carreteras, parques eólicos y nuevos barrios han aparecido a costa de desmontar la estepa. Zaragoza se extiende y la estepa retrocede, que pena, no hay una buena protección todavía para la estepa ni en Zaragoza ni en otras partes de Aragón. Los turistas Centroeuropeos se sorprenden gratamente al llegar a los Monegros cuando se topan con ese paisaje tan raro para ellos, se piensan que están en África, en su país no hay montes de yeso, esparto y romero, es algo singular, tenemos que viajar hasta Turquía, Marruecos o Argelia para ver algo parecido. Pero para nosotros la estepa no vale nada, vale más Puerto Venecia o las naves de Plaza que ahí están, que bonitas las naves vacías, mientras tanto le vamos diciendo poco a poco adiós a la estepa.

El grupo "estepario" en el Cabezo de las Zorras disfrutando del paisaje, falto yo, por sacar la foto.

5 comentarios:

Sylvanus Kilet dijo...

Excelente entrada José Miguel. Hace reflexionar muy seriamente respecto a la conservación de la pseudoestepa aragonesa, puesta en valor como merece.
Tienes mucha razón en eso de la sorpresa de extranjeros, a mí me ha ocurrido también con el monte mediterráneo, que alucinan cuando lo ven, y yo me maravillo con los bosques y montañas atlánticas...Cada uno se sorprende de lo que no ve a menudo.
Es verdad que habría que viajar miles de kilómetros, desde Zaragoza hasta las estepas ucranianas, para contemplar algo similar en Europa.
La lástima es que siga siendo un ecosistema tan despreciado a nivel popular. Cuando viajo con mis conocidos suelen decir, "no, aquí no paramos que esto es un secarral". Es difícil hacerles comprender su belleza y valor.
Una grandísima biodiversidad la expuesta, que imagino aumentada con esas repoblaciones puntuales y ordenadas de sabinas, y, cómo no, albergando caballos, asnos y toros silvestres, junto a saigas, perseguidos de cerca durante el duro inmvierno por el lobo estepario.
Sinceramente, comparto tu visión sobre la estepa aragonesa, un lugar que reclama su derecho de atención a gritos (no entiendo como Monegros no es ya, mínimo, Parque Natural)...

Saludos.

Drago Semillas Del Mundo dijo...

Hola, completamente de acuerdo con lo expuesto, los bosques de pinos y de la manera que los ponen, son las zonas con menos diversidad de nuestros montes....pinos raquíticos todos de la misma edad, con un peligro de incendio, y de plagas elevadísimo.
Pero muchos habitantes del valle del Ebro en incluso gente involucrada en el tema, aún siguen viendo esas repoblaciones como bosques con biodiversidad.


Como bien dices se podría hacer alguna repoblación a cierta altura, 450 o 500 metros, pero sin olvidarnos de que no sólo existía el pinus halepensis, nunca piensan en que había y hay en muchas zonas, lentiscus, arces de montpelier, celtis Australis, cornicabras, carrascas, coscojas, boj, enebros....etc

Y coincido en que muchos europeos, desearían tener esta biodiversidad y lo saben apreciar.

Saludos.

Luigi Digi Doo dijo...

Una gran entrada, José Miguel.
Estoy 100% de acuerdo en que el valle medio del Ebro es la gran estepa del occidente Europeo, y que hay que hacer un largo viaje hasta Europa del Este para encontrar algo parecido. Es una verdadera lástima que este ecosistema no sea apreciado por sus habitantes.
Por otra parte, las reintroducciones de animales que propones sólo podrían llevarse a cabo (al menos, al principio) en las reservas valladas de las que ya se habló en el foro de "el lince ibérico". Y aquí nos surgen las dudas de siempre: ¿Estaría la sociedad aragonesa y sus entidades conservacionistas de acuerdo en crear esas reservas experimentales cerradas?¿En que vayan turistas a las mismas y paguen una entrada?¿En que se cacen animales? ¿En que haya maniobras militares como en Castellar?¿En que se cultiven campos y se críe ganado (ecólógicamente, si es que tal cosa existe)?¿Qué tipo de actividades -en definitiva- estarían dispuestos a aceptar? Sólo cuando sepamos qué queremos será factible empezar el proceso de recuperación de las estepas.Mientras tanto, tenemos lo que los distintos gobiernos y terratenientes hayan querido hacer.
Saludos

*ERICZEN* dijo...

Hola , veo que son entendidos en la flora y fauna de la región y en este caso estoy haciendo un trabajo en la zona de Lécera, y tengo una duda sobre el nombre de una planta que ahi encontré. Gente del lugar me dijo que se llamaba "pelusilla" pero no he encontrado nada al respecto. A ver si me pueden dar una mano. Dejo el enlace del archivo ya que no se puede adjuntar imagenes aquí.
Muchas gracias ante todo.
Eric
https://www.dropbox.com/s/7momtkdgjdd80o1/planta%20almendros%20carasoles%20del%20barranco.jpeg?dl=0

Jose Miguel Pintor / Mail: jose.m.pintor@gmail.com dijo...

Podría ser "Plantago albicans", no se ve la inflorescencia por lo que es mas difícil identificarla.