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lunes, abril 15, 2013

Árboles autóctonos de la ribera del Ebro y sus sotos en Zaragoza.

Hoy quiero mostraros los principales árboles que componen nuestras riberas y sotos del Ebro, los árboles autóctonos que más fácilmente podremos ver si nos acercamos a estos lugares. Espero que con estas fotos empecemos a poder distinguirlos unos de otros, más adelante os hablare de otros árboles y arbustos también comunes en estas zonas, pero hoy quiero que veamos estos que son los más representativos del ecosistema ripario de Zaragoza para no confundiros más. Los sotos y riberas del Ebro componen un ecosistema único y diferenciado que por las especies vegetales y animales que alberga merecería tener un nivel de protección como mínimo de Parque Natural, pero claro es algo difícil proteger un ecosistema lineal que recorre cientos de kilómetros y que choca con intereses económicos de todo tipo. Este es un ecosistema fragmentado y mal conservado en algunas zonas, otras mantienen todavía gran esplendor y algunas en las últimas décadas han recuperado bastante de lo que fueron antaño, una gran selva fluvial que se extendía en algunas zonas por varios kilómetros de anchura ocupando lo que después tras innumerables roturaciones fueron convertidas en huertas de ribera. Después de muchos siglos de expolios y fragmentación de este ecosistema, después de limpiezas de riberas que acabaron con la mayoría de los árboles maduros en kilómetros de río, después de décadas de extracciones de gravas que hicieron a la ribera asemejarse a un paisaje lunar totalmente desolado, llevamos varias décadas de recuperación en las que al evitarse estas graves agresiones al paisaje y a la salud de las aguas, hemos conseguido mantener una pequeña porción de la gran selva del Ebro que un día fue este ecosistema tan singular patrimonio de todos los aragoneses.


 
 Tamariz (Tamarix ssp.)

   
 Flores de tamariz.

 Una vez hecha esta pequeña introducción, pasamos a ver el tema del arbolado. Cualquiera que se acerque al Ebro podrá observar que desde las orillas hacia adentro pasamos de uno a otro tipo de arbolado por abundancia, aunque se entremezclan las especies observamos que en la misma orilla son más abundantes los tamarices y los sauces que son los que más gustan del agua y más aguantan la fuerza de las avenidas. Podremos ver varias especies diferentes de tamariz (Tamarix ssp.) para el que sepa diferenciarlas, pero no es tarea fácil y hay que fijarse muy bien con lupa en sus flores para poder conseguirlo la mayoría de las veces, por lo que para los menos entendidos con saber diferenciar un tamariz de un chopo nos sobra. El tamariz puede verse como arbusto o árbol que por su hoja se asemeja a un ciprés, enebro o sabina, pero no es una conífera, es un árbol con flores que da una pequeña semilla envuelta en un algodón semejante a la semilla de chopo que se dispersa con facilidad gracias al viento. El tamariz es un árbol que soporta un alto grado de salinidad en el terreno, más que la mayoría de los árboles de la ribera.

 Hojas de sauce.

 Sauce (Salix alba).

 El sauce (Salix alba) es un árbol caducifolio de la misma familia que los chopos, las salicáceas. Sus ramas son flexibles y sus hojas finas, suelen acompañar a los tamarices anclando sus raíces junto al agua en la misma ribera. Más atrás veremos a los chopos, los árboles más altos de la ribera, existen dos especies diferentes, el chopo negro (Populus nigra), al que siempre hemos llamado comúnmente chopo, que es ese árbol de verdes hojas acorazonadas y luego tenemos el otro chopo, el álamo blanco, ó chopo blanco (Populus alba), se distingue por su corteza blanco grisácea y sus hojas verdes por el haz y plateadas por el envés. Los dos árboles tiran su semilla envuelta en ese algodón que flota en primavera en el ambiente, esos pelillos tan molestos que se nos meten en la nariz y nos hacen estornudar. Son los señores del soto, los grandes árboles que suelen superar sin dificultad los 20 metros de altura, no hay que confundirlos con su variante doméstica o de cultivo que suele ser el chopo canadiense o chopo papelero que también lo veremos cerca de la ribera pero esta vez cultivado y alineado en campos cercanos al río. El chopo negro silvestre del Ebro suele tener una copa ensanchada tipo seta, como en un olmo o una noguera, no es tan erecto como la variedad italiana que también es muy común desde hace siglos en toda España por su mejor aprovechamiento maderero. También ocurre lo mismo con el álamo blanco, existe una variedad de jardín o piramidal que se ha hecho muy común en las ciudades y pueblos, la pena es que todas estas especies y subespecies se entrecruzan e hibridan así como con el chopo papelero disminuyendo la pureza de nuestros bosques autóctonos de ribera.

Hoja de chopo negro.

 Chopo negro de gran tamaño (Populus nigra).
 
 Hojas de álamo blanco (Populus alba).

 Álamo blanco (Populus alba).

 El fresno y el olmo son los árboles que suelen situarse algo más atrás del cauce y en su zona de límite daban paso antaño a la estepa y al sabinar/pinar. El fresno (Fraxinus angustifolia) es un árbol de buena madera que fue muy usada en la fabricación de herramientas para el campo, mangos de hachas y azadas. También fue podado en algunas zonas de igual forma que el chopo cabecero aprovechado su ramaje y hojas para alimento del ganado. Su semilla es una sámara fácil de trasportar por el viento y fácil de cultivar para el que quiera probar a plantar algunos de estos árboles, solamente hay que plantarla en el exterior en su lugar definitivo o en una maceta en el otoño y dejarla que pase todo el invierno al raso, en primavera el fresno tras los fríos germina con fuerza y sencillez.

 Hojas de Fresno (Fraxinus angustifolia).

 Fresno de hoja estrecha (Fraxinus angustifolia).

 El olmo (Ulmus minor) sobrevive hoy de casualidad tras varias décadas acosado por esa grave enfermedad llamada grafiosis que acabó con los más grandes y antiguos ejemplares de la Península, gracias a su facilidad de propagación el olmo esquiva la enfermedad porque germina y se hace rápidamente un pequeño árbol o arbusto que pronto da también semilla durante unos años antes de que la enfermedad acabe con él y así se mantiene bajo mínimos. Hay algunos olmos que parece empiezan a presentar alguna resistencia a la enfermedad, también puede que sus híbridos con los olmos de jardín traídos de Asía (Ulmus pumila) que son muy resistentes a la grafiosis estén empezando también a asentarse en las riberas dando así un poco de esperanza a esta especie de cara a un futuro.
 
 Hojas de olmo (Ulmus minor).

 Olmo (Ulmus minor).

 Espero que con las fotos os aclaréis un poco ya con esto de los árboles cuando os acerquéis al Ebro y empecéis a distinguirlos, en los próximos artículo os mostraré otros árboles que también se pueden encontrar dentro de nuestros sotos y riberas.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Gracias. estanmuy bien las fotos y el texto.