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domingo, enero 27, 2013

Dragar o no dragar, más de lo mismo.


Como cada poco tiempo, siempre después de una avenida del Ebro, el sector de la agricultura reclama a través de sus sindicatos el dragado de este río, aluden pérdidas millonarias como siempre y se quejan de la poca seguridad de los pueblos cercanos al cauce. Y como siempre los científicos tienen que salir a defender la cordura y presentar sus estudios y cálculos que desaconsejan estos dragados, llega un momento en que los ánimos se cansan, siempre lo mismo. Lo malo es que los políticos se mueven por la opinión pública y si los medios informativos mueven mucho las noticias relacionadas con la crecida buscando el sensacionalismo, crean una falsa ilusión en el colectivo engañando a los ciudadanos sobre el tema y como no suelen ser neutrales e independientes, cada vez menos, pues les gusta sacar a los típicos abuelos jubilados ribereños voceando y exhortando al Gobierno a hacer algo y claramente a dragar el río.  Bueno, como ya hemos dicho muchas veces, los ríos son elementos vivos con una dinámica natural que les hace moverse y redibujar su cauce a lo largo de los tiempos por propia iniciativa, siempre se ha dicho que es más sencillo parar al fuego que al agua y es así. Para muchos agricultores les parece igual de sencillo lo de dragar un río que lo de limpiar sus rasas y acequias de riego para los campos, por eso se creen con la suficiente experiencia como para hablar con sabiduría de este tema, pero ahí están los científicos y los ingenieros hídricos desaconsejando los dragados porque ellos sí que conocen y han hecho sus cálculos y estudios sobre la cuenca, cauce y riberas, no hablan de oídas, no se guían por ese saber popular que parece que muestran algunos habitantes rurales basado en refranes, chascarrillos, leyendas y charradas largas en el casino después de varios vinos. Y es que las cuentas están hechas, es todo pura matemática, los dragados excepto en contadas ocasiones no sirven para nada, cada pocos años se tendrían que repetir sucesivamente para no conseguir nada llevándose una parte muy alta de los impuestos de los aragoneses para nada, hay un estudio de no hace mucho que encargó el Gobierno Foral de Navarra a una empresa, Tragsatec, en la que se desaconsejó estos dragados, pero aún así cada poco tiempo los mismos de siempre salen con el mismo tema. No creo que sea típico que a un experto cirujano le replique un ciudadano normal de la calle sobre la forma en la que opera a sus pacientes y en la decisión de operar o no, pero sin embargo llega la crecida y todos los gañanes opinamos de esto, pero no nos conformamos con opinar, salimos en TV, en periódicos, nos unimos como lobbies y empujamos a los políticos a decantarse por nuestra opción dejando de lado los estudios de los expertos, ingenieros y científicos sobre este tema, ¡¡¡SOMOS ESPAÑA!!!



Pues bien, como yo también soy un ciudadano y aquí cada uno suelta la suya, yo también voy a soltar la mía, total una más. Yo creo que lo que se tendría que hacer para evitar desastres debidos a las riadas es retirar los cultivos y urbanizaciones del cauce del río, separar las motas mas para dejar más espacio al río, para que no vaya tan encajado y provoque así menos presión sobre esas motas, evitando la ruptura de ellas en zonas urbanas donde podría haber daños graves como vidas humanas por ejemplo. Sí, yo si fuera el Gobierno, invertiría en ir poco a poco comprando/expropiando fincas que lindan con el cauce del río para luego mover las motas “X”  metros a cada lado, lo que calcularan los ingenieros para el caudal máximo que podría llegar a llevar.  Eso es lo que haría retirar las motas hacia atrás para dejar más terreno al río como es lo natural y lo que necesita un río tan dinámico como el nuestro. ¡Ahora vas y lo cascas! Jejejeje! Pero bueno, solo es una opinión de un simple ciudadano, de un gañan más, para tomar decisiones los políticos tienen los estudios de los científicos que es en lo que tendrían que ampararse.
Alguien un día dio en algún lado una explicación sencilla a esto de los ríos que es fácil de entender hasta para los más cortos y era algo así. Supongamos que vemos al río como una manguera de riego de diámetro grueso, si vamos pisando la manguera reducimos su diámetro en algunas zonas, con lo que desde el grifo hasta el pié creamos dentro de la manguera una mayor presión con el consiguiente peligro de poder rajarse la manguera o crearse un poro por el que saldrá el agua con mucha fuerza poniéndonos perdidos de agua de arriba abajo. Pues bueno, lo mismo hemos hecho con el Ebro durante siglos, lo hemos ido encajando dentro de una manguera cada vez más pequeña de menor paso por lo que hemos aumentado el riesgo de una rotura de dique, no es difícil entenderlo así. ¿A qué no?

2 comentarios:

JOSE LUIS dijo...

Totalmente de acuerdo con lo que dices. Los medios de comunicación, cada vez que sucede algo, sacan opinando a los mas vocazas, y las conclusiones a que llega un ciudadano poco crítico son erróneas. Se construye donde no se debe y, tarde o temprano, te toca una inundación o una riada.
Un saludo, José Luis

Anónimo dijo...

Pues ni lo uno ni lo otro.
Me consta que conoces la ribera sobradamente, y yo solo puedo hablar con un cierto conocimiento de la de Utebo. No creo estar equivocado cuando hablamos que los cultivos que existen, llevan apróximadamente 60 años igual (obviamente son mucho más antiguos, pero hablo de lo que conozco). Las crecidas del siglo XXI están siendo mayores y la frecuencia de las extraordinarias también. Estoy de acuerdo en darle más terreno al Ebro, pero no en los núcleos urbanos, de igual manera no me creo que actualmente los afectados se quejen del dragado siempre, y hace unos 20 años nadie los citaba ni se imaginaban que pudieran ser los causante. En Utebo se ha extraido gravas del Ebro, pero no a un nivel como para que fuera eficiente, creo.
Ah!, y la alfalfa puede soportar perfectamente varios días bajo el agua cuando el tallo es pequeño como ocurre en éstas fechas, que también se escucha cada una....
Gracias por tú atención.