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viernes, mayo 04, 2012

Setos vivos y ribazos.


Una de las mayores pérdidas en superficie forestal y diversidad vegetal y animal en España y Europa así como en otros lugares se produjo hace décadas, no hablo de talas y roturaciones de grandes bosques, que también los hubo, sino que hablo de algo que se hizo más común ligado a la aparición de los tractores y maquinaria pesada agrícola y a la modernización de la agricultura, sobre todo en el siglo pasado, me estoy refiriendo a la desaparición de las bandas boscosas y setos vivos que actuaban como lindes entre tierras de cultivo y fincas. Hace tiempo la agricultura era algo muy duro, todo se basaba en la fuerza humana, el apoyo de caballos y bueyes y las largas jornadas de sol a sol, por entonces los setos eran lo poco que quedaba de la vegetación inalterada original, de los bosques y ecosistemas primigenios. En esos setos y manchas boscosas se recluían especies que antes fueron comunes y ahora disminuían en número y a veces desaparecían de amplias zonas, pero aún así los setos albergaban gran diversidad en toda la época agrícola antigua y se mantuvieron más o menos bien durante algunos siglos pues la agricultura antigua se servía de ellos en mayor o menor medida, proporcionaban madera y leña para útiles agrícolas, vallas y como combustible para calentarse o cocinar, también eran utilizados en la alimentación de los animales, cuando no había alfalze u otra cosa para alimentar a estos bien podían podarse los fresnos u otros árboles del seto para que el ganado se alimentara con sus hojas y tallos verdes.


  Los árboles del seto proporcionaban sombra a los campesinos durante los almuerzos, pausas y durante la siesta, cosa que hoy en día no es necesario ya que cualquier labor con un tractor moderno se realiza rápidamente y se vuelve a casa para comer, además el tractor suele llevar aire acondicionado, no hace falta la sombra de ningún árbol. Por otro lado en los setos se plantaban o crecían silvestres también algunos árboles frutales de los que se aprovechaba la gente como guindos, almendros, ciruelos, acerolos, manzanos, higueras, nogales, mengranos, endrinos, así como de las moras de zarza y de las hierbas medicinales o aromáticas como el hipérico, la manzanilla y el orégano.  Antes tampoco existían los insecticidas y venenos químicos contra las plagas de los cultivos, por lo que el seto ayudaba a mantener un equilibrio muy positivo para las cosechas, porque aunque pudiera haber la posibilidad de que algunos insectos o micromamíferos causantes de las plagas se ocultaran y sobrevivieran de un año para otro dentro del seto, también en él habitaban animales capaces de mantener a esas plagas dentro de unos límites y evitar pérdidas grandes en las cosechas. En los árboles del seto anidan muchos pájaros insectívoros que se dedican a limpiar el cultivo de bichos para alimentar a su pollada, así como pequeñas rapaces que eliminan a los ratones y topillos y ahuyentan a las palomas y estorninos. En el seto viven, se ocultan o transitan por él depredadores como comadrejas, garduñas, gatos monteses y domésticos, ginetas, marta, turón, visón, zorro, lagartos, y culebras que durante el día y la noche actúan vigilando y atrapando también a ratones, topos, topillos. El erizo es otro de los mamíferos insectívoros que eliminan caracoles, babosas y otros insectos perjudiciales para la huerta, el seto les ofrece refugio mientras duermen durante  el día y con el silencio y la frescura de la noche salen a campo abierto para dedicarse a limpiar huertas.
Al ganado, sobre todo caballos y vacas en esos tiempos también se le hacía pastar en algunas fincas al aire libre como todavía se ve en la montaña y en algunas otras zonas, no se solía estabular tanto como ahora, pues así era más barato el mantenimiento. En esas condiciones un seto alto y espeso servía como valla para mantener cercado al ganado y evitar que pasasen a otros campos, así mientras los cultivos descansaban sin ser cultivados podían recibir el abono natural de estos animales. En la actualidad muchos setos naturales vivos son sustituidos por vallas metálicas revestidas de lonas verdes de rafia o setos cortavientos de cipreses, en cuanto al viento está demostrado que actúa mejor un seto natural que uno artificial o de cipreses, pues en un seto excesivamente tupido e impermeable como el de los cipreses el viento choca con él saltándolo a la vez que  provocando remolinos y turbulencias que afectan negativamente a una zona de cultivo próxima al seto en varios metros. Por el contrario, un seto natural menos cerrado, no tan espeso, actúa de otra forma, el viento al chocar con él lo atraviesa en cierta proporción frenando su fuerza y no genera esas turbulencias tan fuertes como en el caso anterior.
Actualmente en gran parte  de España y Europa han desaparecido estos setos naturales, en la depresión del Ebro podemos comprobar cómo se han transformado en simples ribazos marcadores de lindes de apenas un metro de ancho cuya única misión es la de delimitar, contener el agua de riego y si acaso como paso para andar sin pisar la plantación. En algunos casos se puede ver algún cañar que crece en los ribazos, recuerdo de cuando en tiempos la caña era usada para muchos menesteres populares y sobre todo en la agricultura.

Ribazo típico en la agricultura actual.

Hemos de concienciarnos de que un seto natural vivo de varios metros de anchura con plantas, árboles y arbustos de diferentes tamaños es de gran beneficio para la agricultura y para mantener la biodiversidad de los ecosistemas. Si se crearan setos en todos los cultivos se aumentaría en un gran porcentaje la superficie forestal de los países y se contribuiría a aliviar algo el calentamiento global al crear una nueva gran masa verde capturadora de carbono, también se aumentaría la fauna cosa que tendría un efecto en un aumento también de la caza. Además los setos servirían como corredores ecológicos por donde la fauna podría transitar para recolonizar ecosistemas y para unir poblaciones aisladas. La agricultura actual movida por la mayor capacidad transformadora del medio que ha supuesto el acceso a la maquinaria más moderna ha creado la idea popular de que los campos han de mantenerse lo más asépticos posibles, solo se permite ya la supervivencia de las plantas a cultivar y se hace lo imposible por acabar con toda “mala hierba” y por mantener los ribazos y taludes esquilmados prácticamente de vegetación. Caminamos cada día más partiendo desde lo natural hacía lo artificial, lo químico, lo transgénico y lo sintético, como decía el gran Félix Rodríguez de la Fuente “¡Qué no somos ovnis venidos de una galaxia lejana!”, vivimos en un mundo vivo y complejo, demasiado complejo y estamos transformándolo a una velocidad increíble. Cada vez empezamos a entender mejor esa complejidad  de la naturaleza que hace que la Tierra sea un lugar vivo y habitable y no un mundo muerto como la Luna o Marte, pero a la velocidad a la que arrasamos la naturaleza y trasformamos lo  vivo en muerto, lo diverso en homogéneo, lo verde en gris, pronto habremos acabado con todo antes de llegar a comprender todos los secretos de la vida en la Tierra. Por eso creo que a la agricultura le queda un camino largo que recorrer hacía una reforma en la comprensión de que no se le puede dar la espalda a la naturaleza y al medio natural, que la agricultura debería de correr de la mano de la conservación natural de los ecosistemas, solo así podremos asegurar una sostenibilidad de la humanidad dentro de este planeta, si no lo hacemos entonces podemos llegar a un punto sin retorno en el que la propia Tierra nos expulse para asegurar el mantenimiento de la vida, algo que nos estamos ganando a pulso. Pero volviendo al tema de los setos que es de lo que trata el post, creo que los gobiernos tendrían que hacer por devolver a los ecosistemas el esplendor robado durante siglos y trabajar para conseguir reincorporación de los setos a la agricultura sería un buen paso hacía eso. Tal vez se podrían dar subvenciones o ayudas o desgravaciones fiscales de algún tipo a los agricultores que decidieran implantar el sistema de setos en sus fincas, solamente con crear un seto natural en uno de los lados de cada parcela sería ya un gran avance ecológico. Estos setos pienso que tendrían que ser de al menos 3 metros de anchura, donde sería los más correcto plantar algunos árboles autóctonos y arbustos, luego habría que dejar que el seto evolucione totalmente a su aire sin intervención alguna, sobre todo sería muy importante evitar fumigaciones con insecticidas o herbicidas cerca del seto para mantener viva su fauna y flora, así como abstenerse de hacer las típicas quemas de rastrojo cerca del seto para evitar que este se incendie. En la vega del Ebro sería bastante lógico usar para el seto árboles como el chopo negro autóctono, no el papelero, el fresno de hoja estrecha, el olmo, el álamo blanco, el almez, también se podrían incluir frutales y árboles no autóctonos como el almendro, ciruelo, guindo, el mengrano, la higuera, el manzano, la noguera, la morera o la acacia de tres espinas, en cuanto a arbustos lo más acertado me parecerían los majuelos, ciruelos silvestres, endrinos y cornejos, que con sus frutos sostendrían a gran cantidad de aves. Con el tiempo, los setos se irían poblando de nuevas plantas y árboles fruto de las semillas que el viento y los pájaros traerán al seto y este cada vez se irá diversificando más en especies y mejorando su función, mientras no se intervenga en él. No creo que esto no se pueda llevar a cabo, solo haría falta que las autoridades medioambientales  lo impulsaran y se implicaran en promover el proyecto y mantenerlo, así como en concienciar a la sociedad agrícola sobre esta forma de trabajar y conservar el medio natural, que no es cosa fácil, pues las ideas de la revolución verde sobre el uso de productos químicos y abuso de los ecosistemas están muy arraigadas en la agricultura moderna.

miércoles, mayo 02, 2012

Como nieve de mayo.


Estos días pasados hemos estado en el Pirineo, en Broto, cerca de Ordesa y hemos disfrutado de abundante lluvia todos los días e incluso nieve, los puertos se han quedado blancos por completo, Sobrepuerto, Peña Canciás, Mondeniero, el Litro, las paredes de Ordesa con el Mondarruego, Tendeñera, pero es que incluso hasta el fondo del valle se vistió de blanco durante un rato hasta que la lluvia terminó por deshacer la nieve. Nuestros perros Yaki y Black se lo pasaron de miedo, unas condiciones climáticas ideales para ellos, en fin que la nieve ha caído tarde este año, a ver si sigue lloviendo por lo menos periódicamente durante algún tiempo para mantener verde el Pirineo y procurar de agua más abajo durante el verano que este año viene escaso de esta.