Aunque los caballos llevan conviviendo con el hombre de forma domesticada entre cuatro mil y seis mil años, actualmente no conocemos todavía a ciencia cierta el origen del caballo doméstico, pero los estudios sobre ellos y las recientes pruebas de ADN parecen indicarnos que todas las razas provienen de una especie antecesora común que se diversificó en subespecies generando múltiples poblaciones silvestres en toda Eurasia, Norteamérica y el norte de África. Se considera que principalmente los caballos domésticos descienden de cuatro patrones diferenciados de caballo primitivo, los caballos del tipo Tarpán, los ponis del norte de Europa, los caballos ligeros de Asia Occidental y los caballos pesados descendientes del extinto caballo de bosque. A partir de estas primeras subespecies los pueblos antiguos iniciaron la domesticación, selección y cruce creando las primeras razas que poco a poco fueron multiplicándose hasta llegar a las más de 300 razas actuales.
Poni de Exmoor, raza primitiva de Gran Bretaña.
Dülmener, la raza más antigüa de Alemania.
El tarpán fue el más común de los caballos salvajes primitivos recientes que se extendió por toda Eurasia, parece que fue bastante común hasta la Edad Media, era un caballo pequeño de tipo poni, de aproximadamente 1,30 m a la cruz, el último de estos caballos europeos murió en el zoo de Moscú a finales de siglo XIX. El caballo de przewalskii o tarpán asiático es caballo parecido al tarpán europeo que estuvo a punto de extinguirse en el siglo pasado, gracias a un programa de cría llevado con los ejemplares encontrados en los zoológicos se ha podido salvar a este caballo y ahora corre de nuevo por las estepas de Mongolia. Parece ser que este caballo salvaje asiático no es un pariente cercano de nuestros caballos domésticos pues sus células portan 66 cromosomas y las de los demás caballos 64.
Tarpán recreado mediante cruces de razas antigüas.
Los konik son una raza de caballos de Polonia muy cercana al antiguo tarpán europeo, pues esta raza se originó por el cruce de los últimos tarpanes silvestres con caballos de los campesinos del país, luego se mejoró durante el siglo XX para que se pareciera al tarpán en aspecto y rusticidad, siendo liberado después en múltiples reservas y parques naturales de Polonia, Lituania, Holanda, Inglaterra y Alemania. Los konik campan ahora con libertad como verdaderos caballos salvajes encargados del mantenimiento del paisaje pues en estos parques se encargan de limitar el crecimiento del bosque y mantener zonas de pasto abiertas y claras, aptas para el desarrollo de otras especies.
Manada de koniks salvajes en una reserva.
Hay varias razas de caballos que se han conservado durante mucho tiempo en libertad como caballos salvajes o en semilibertad, esas razas conservan todavía un cierto parecido con los caballos primitivos y presentan algunas características que nos recuerdan a ellos, como una cabeza grande respecto al cuerpo, una línea oscura que recorre el lomo desde la crin a la cola (línea de mulo), algunas rayas oscuras tipo cebra en las patas por debajo de la rodilla y unas crines más erizadas que en otras razas con capas de pelo en dos colores, claro y oscuro. Estas marcas aparecen en los caballos que portan el llamado gen “Dun” que hace diluir el color de la capa del caballo que lo porta, de negro a gris ahumado y del marrón al rojo claro, además este gen hace aparecer las marcas tipo cebra, hocico oscuro y crines y cola con dos pigmentos. Entre esas razas antiguas podemos destacar el caballo de Dülmen (Alemania), el Hucul o poni de los Cárpatos, el poni de Exmoor (Gran Bretaña), el Norwegian Fjord (Noruega), el poni de Islandia, el Brabante (Bélgica) y el Sorraia (Portugal).
Brabante (Bélgica), descendiente del caballo salvaje de bosque.
La Península Ibérica existen varias razas diferenciadas de caballos autóctonos, algunos de origen más primitivo y otras más modernas. En la zona Norte hay una serie de razas que guardan cierta similitud y cercanía genética entre si que proceden de el cruce de caballos primitivos cercanos al tarpán con caballos de origen celta y otras sangres en menor medida, estos animales se han mantenido bastante puros ya que solían ocupar zonas montañosas en las que tenían poco contacto con animales foráneos. A esta clase de caballos pertenecen las siguientes razas: Garrano (Portugal), Poni Gallego, Asturcón (Asturias), Pottoka (Pais vasco) y la jaca navarra. Además hay otras razas antiguas como el Losino o jaca burgalesa, descendiente del caballo de la meseta que los romanos llamaron Celdón y en Portugal podemos encontrar al Sorraia, una raza de caballos salvajes que se cree muy antigua cercana al tarpán y que posiblemente fue la que dominó el sur y este peninsular.
Pottoka o poni vasco.
Al Sorraia en la antigüedad posiblemente algunos lo llamaron “encebra” o “zebro”, aunque parece que la encebra pudiera ser en realidad otro équido (Equus hydruntinus), de aspecto entre un asno y un caballo, que se extinguió a finales del siglo XV. El Sorraia parece ser el caballo antecesor de la raza lusitana y pudo influir en la formación de la raza andaluza y cartujana, además guarda relación con razas del otro lado del atlántico creadas a partir de los primeros caballos llevados por los descubridores, como el caballo criollo de Sudamérica y algunas razas de ponis del oeste de Norteamérica, sobre todo el mustang.
Sorraia, antigüo caballo ibérico.
Por otro lado un estudio genético del CSIC ha revelado que la raza del caballo llamado de “retuertas” que ha vivido siempre aislado en estado salvaje en la comarca de Doñana (Huelva) pudiera ser uno de los caballos más antiguos de Europa, al parecer dista mucho genéticamente de cualquiera de las demás razas europeas.
Son muchos los parques naturales y reservas públicas y privadas de la naturaleza en Europa donde se están creando proyectos de conservación que incluyen a los grandes herbívoros como el bisonte, ganado vacuno primitivo y el caballo, pues su función dentro de los ecosistemas siempre ha sido fundamental y son un eslabón roto de esa cadena trófica que intentan recomponer. La reserva natural de Oostvaardersplassen en Holanda es un ejemplo de esta gestión, donde los rústicos caballos konik pastan durante todo el año, incluso en el invierno soportando fuertes bajadas de temperatura y teniendo que buscar la vegetación para comer bajo un manto de nieve. Allí no hay intervención humana alguna, no se les da ninguna alimentación suplementaria, pues quieren que estos caballos se comporten como lo harían los antiguos tarpanes salvajes y que la selección natural intervenga dentro de la manada haciendo que sobrevivan los más fuertes y aptos. Parece que las ideas conservacionistas europeas están moviéndose rápidamente hacía estos sistemas naturales de gestión del paisaje, tal vez en poco tiempo podamos ver aquí en el Parque Nacional de Ordesa por ejemplo manadas de caballos salvajes y bisontes pastando en el interior de los bosques, aunque es más fácil que sean los franceses los que los reintroduzcan en el Pirineo francés y luego ellos crucen solitos a España como pasó con las marmotas, no creo que para las autoridades medioambientales españolas sea una prioridad reintroducirlos.
Video sobre los caballos konik.
Enlaces a algunas reservas de caballos salvajes.
* Meldorfer Speicherkoog (Alemania).
* Dabas Parks "Pape"(Letonia).
* Suffolk Wildlife Trust. (Gran Bretaña).
* Oostvaardersplassen (Holanda).
* Merfelder Bruch (Alemania).
* Bosque de Bialowieza (Polonia y Bielorrusia).
* Parque Natural de la Camarga (Francia).
* El caballo hispano-bretón. (Zaragoza Salvaje)
* Rapa das bestas. (El blog de Forestman).





















