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sábado, abril 18, 2009

Fresno (Fraxinus angustifolia)


El fresno de hoja estrecha (Fraxinus angustilolia) es un árbol de la familia de las oleáceas que está bastante extendido por toda la Península, faltando en algunas zonas de alta montaña donde es sustituido por su pariente el fresno norteño (Fraxinus excelsior).
Es árbol de crecimiento rápido que suele verse sobre todo en los sotos de nuestros ríos y en ribazos entre campos de cultivo, también en zonas montanas de suelo nutrido y suelto. A los de la capital que os acerquéis por los galachos de Juslibol no os será difícil ver algunos de estos árboles, pero aunque en cualquier zona de la ribera del Ebro se pueden ver no son árboles tan frecuentes y abundantes como los chopos negros, álamos blancos, sauces y tamarices.


Su tamaño suele variar entre los 10 y 20 metros, aunque suele ser más achaparrado que su pariente norteño. Sus hojas son caedizas, estrechas y dentadas, existiendo una subespecie que presenta algo de pilosidad en el envés, sobre todo en el nervio central, a esta escasa variedad se la denomina (Fraxinus angustifolia oxycarpa).
Hace tiempo, los fresnos eran desmochados, o sea podados de todo el ramaje a turnos de entre siete y 15 años para utilizarlo como astillas, leñas y ramón para alimento del ganado, por eso aún se pueden ver algunos fresnos cercanos a pueblos con troncos de buen diámetro y poca altura, entre dos y tres metros.


La madera de fresno es resistente y de cierta elasticidad, por lo que era muy usada para la fabricación de mangos de diversas herramientas, en América los bates de béisbol también suelen estar hechos de esta madera, además se ha usado mucho en ebanistería por el bonito acabado que le confieren sus vetas a los muebles.
Su multiplicación es sencilla a través de su semilla que ha de ser plantada en otoño, pero hasta primavera no comenzará su germinación, ha de ser plantada directamente en exterior o estratificada en arena en el exterior y plantada en primavera, para hacerla salir de su letargo invernal, también se puede guardar en el frigorífico dentro de una bolsa envuelta en papel de cocina para evitar la humedad durante 60 a 90 días.


Creo que sería muy interesante aumentar su uso en repoblaciones de riberas y prados en nuestras tierras zaragozanas y no tirar tanto de especies como los chopos que son más comúnmente utilizadas en estas labores, así contribuiríamos a mejorar la diversidad de estas zonas.

domingo, abril 05, 2009

LEDS.


Ayer cambié los seis focos halógenos que tenía en el pasillo de mi casa por seis focos de tecnología LED. He pasado de consumir 300 W/h en todo el pasillo a consumir menos de 12 W/h. Concretamente cada uno de ellos gasta menos de 2 W/h y funcionan directamente conectados a 220v. sin transformador. El casquillo de la bombilla es el mismo que el del halógeno, el tipo GU10, por lo que no hay que cambiar la carcasa embellecedora del foco.

Las bombillas que yo he puesto llevan 20 LEDS y valen unos 6€ cada una, pero mirando por internet al parecer hay bombillas de 40 LEDS y hasta de 60. El resultado es una luz mucho más pobre que la de un halógeno, por eso según me dijeron mucha gente las devolvía, pero yo creo que aunque alumbran menos la ganancia es mucha, sobre todo en ahorro energético. Supongo que pronto aparecerán en las tiendas focos de 40 o 60 LEDS y estos ya darán mucha más luz, consumiendo también muy poca potencia.