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jueves, diciembre 31, 2009

Sotos todavía degradados.

Soto de San Antonio (Sobradiel).

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La mayoría de los sotos en Zaragoza fueron expuestos en el pasado siglo a roturaciones que intentaban quitar terreno al cauce natural del río para ganar tierras de cultivo, se construyeron diques y motas que contenían las avenidas dejando un espacio mínimo sin cultivar en las orillas donde quedó recluida la poca vegetación y fauna autóctona que se logró salvar. Además se extrajeron gravas del cauce y riberas modificando totalmente el paisaje ripario original, amplias zonas quedaron desertizadas sin árbol alguno, solo gravas se podían ver en largos tramos de ribera.
En las últimas décadas de siglo una vez se dejaron de extraer gravas algunas de estas zonas erosionadas empezaron a ser colonizadas por vegetación procedente de las semillas de los pocos lugares vírgenes y ejemplares de árboles, plantas y arbustos aislados que se habían salvado. Los terrenos más próximos al agua que se mantenían con humedad durante varios meses al año fueron los primeros en ver la regeneración vegetal, tamarices, sauces y chopos fueron los primeros árboles en extenderse, también los álamos blancos, fresnos, olmos y majuelos principalmente, además de algunos otros árboles menos comunes en los sotos y árboles alóctonos que procedían de semillas de jardines y huertas como las higueras, nogales, moreras, ailantos o robinias. También se realizaron algunas repoblaciones poco acertadas en algunos lugares de la ribera sobre todo con chopo papelero, sauce llorón y más recientemente con álamo blanco boleano.
En este momento podemos decir que sobre todo en el Ebro y algunos otros ríos de Zaragoza la situación es la siguiente, la mayor parte de la ribera presenta una franja arbolada de pocos metros que se amplia en algunas áreas formando sotos mejor o peor conservados, además existen algunas islas fluviales también llamadas mejanas en las que la regeneración vegetal generalmente ha sido bastante buena, estas islas son de máxima importancia para la fauna, en ellas suelen anidar muchas aves a salvo de perturbaciones humanas.

Soto de Malfora (Utebo).
Por otro lado tenemos bastantes tierras próximas al río de extensión considerable en las que la regeneración no ha sido todavía posible pues las condiciones para el asentamiento vegetal del soto son peores que otras más cercanas a la orilla, esas tierras son lugares no cultivables que se hayan dentro de la zona del cauce en época de crecidas y forman parte de los considerados sotos del Ebro, pero no presentan casi vegetación. Vemos también como algunas choperas papeleras abandonadas al cultivo han sido colonizadas por vegetación propia del soto, por lo que podemos entender que lo que necesitarían las zonas de soto todavía degradadas es la sombra de algunos árboles que mantuvieran durante más tiempo la humedad en la tierra para así favorecer la aparición de la flora autóctona.
Soto de San Antonio (Google Earth)
En las cercanías de mi barrio hay varios sotos que son los que más conozco desde niño, por una parte está el de San Antonio o el Tambor, que empieza cerca de la ermita de san Antonio en Torres de Berrellén y acaba en la barca de Sobradiel, el soto que va desde la Mejana Nueva del Chopar en Sobradiel hasta el soto de la Alameda de Utebo incluyendo este, que prácticamente ambos forman un mismo soto y también el soto de Malfora en Utebo. En estos lugares hay zonas en mejor estado natural y otras en peor estado, por ejemplo podemos ver que el soto de la Alameda de Utebo, el más cercano a Casetas es el que presenta un área con más arbolado en proporción comparado con los otros, además de mantener bastante diversidad en especies vegetales, este soto en conjunto con la zona de Sobradiel que llega hasta la Mejana Nueva del Chopar supone unas 46 hectáreas de bosque ripario bastante bien conservado en el que solamente entre unas dos y tres hectáreas están en peores condiciones forestales. El soto de Malfora es un soto muy frecuentado por pescadores, su extensión es de unas 47 hectáreas y en este las zonas próximas a la ribera son las mejor conservadas, habiéndose hecho alguna pequeña reforestación hace años de poco éxito, pues se plantaron bastantes sauces llorones (árbol no autóctono), pero pocos sobrevivieron. En este soto hay entre unas 10 y 12 hectáreas que necesitarían ser reforestadas para ayudar a crear y asentarse un soto más amplio y diverso, sino seguramente pasarán muchas décadas antes de que empiece a formarse un bosque de verdad. El soto que va desde el comienzo del llamado soto de San Antonio hasta la barca de Sobradiel es de unas 47 hectáreas también, teniendo unas 10 hectáreas bastante degradadas en cuanto a su vegetación, toda esta zona está en la parte más al norte, en el mismo soto de San Antonio. La parte del soto más cercana a la barca de Sobradiel ha sufrido en las ultimas décadas una regeneración rápida y abundante de su flora, pues es una zona sometida a inundación durante más tiempo que la anterior cada año, por eso la ha aventajado en regeneración.

Soto de Malfora (Google Earth).
Hay otras zonas como la isla de la Mejana Redonda de Utebo con sus 16 hectáreas que necesitaría una reforestación en 5 de sus hectáreas, además desde esta mejana hasta el puente del Ebro en la zona de pontoneros de Monzalbarba habría unas 27 hectáreas de ribera y sotos degradados a reforestar, y podríamos continuar con más zonas que sería más de los mismo.

Soto de San Antonio (Sobradiel).
Hemos de darnos cuenta de que los bosques de ribera son muy importantes para el medio natural, cumplen muchas funciones beneficiosas para el mantenimiento del medio y su fauna y flora, entre otras, son galerías por las que transitan muchos animales interconectando así las poblaciones de diferentes espacios naturales, además les sirven como lugares donde parar, refugiarse y alimentarse en sus viajes migratorios. Por otra parte los sotos y riberas forestadas cumplen unas funciones clave en el funcionamiento hidrológico, frenando la fuerza de la avenidas, favoreciendo la infiltración y recarga de los acuíferos y dan estabilidad a las orillas disminuyendo el riesgo de erosión por la fuerza de la corriente. Así pues tendríamos que poner más interés en a recuperación de estas zonas, que siempre han sido un poco olvidadas o poco valoradas como espacios naturales, desde los mismos municipios ribereños se tendrían que poner empeño en conseguir mantener unos sotos amplios y sanos en los que sus habitantes puedan también disfrutar de un uso lúdico compatible con su conservación, dándoles a la gente así pues unos espacios naturales de los que sientan orgullo por su alto valor ecológico y paisajístico.
Soto de la Alameda (Google Earth).
Soto de la Alameda (Utebo).


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