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martes, septiembre 22, 2009

Restauración de la pirámide ecológica.



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La pirámide ecológica es una representación gráfica de los niveles de alimentación o tróficos en la naturaleza mediante un esquema sencillo en el que en el nivel más bajo o base de la pirámide se sitúan los productores y en los niveles superiores los consumidores hasta llegar al ápice. Los vegetales (plantas, árboles, arbustos, etc.), que están en la parte baja, son consumidos por los animales herbívoros (conejo, urogallo, ciervo, etc.), a su vez estos son alimento de los carnívoros (marta, zorro, lobo, etc.) y todos ellos de los necrófagos (cuervo, buitre, quebrantahuesos, etc.).
El paisaje de España ha cambiado mucho en los últimos cientos de años, grandes aéreas han sido deforestadas, modificadas y urbanizadas, el medio natural se ha visto seriamente reducido y fragmentado. La fauna en general ha sido cazada y perseguida hasta llegar a la extinción de algunas especies y subespecies, pero en las últimas décadas esto parece que ha empezado a frenarse gracias a la conciencia ecológica que se ha ido implantando en la población desarrollándose así medidas protectoras para la fauna y el paisaje y legislación para la recuperación de algunas especies. Las políticas medioambientales y el trabajo de las diferentes asociaciones ecologistas están siendo esenciales en la concienciación, protección y recuperación de especies como el quebrantahuesos, el águila imperial, el buitre negro, el lince, el oso y muchas otras. También no podemos negar que de una forma u otra la gestión cinegética del territorio, aunque con sus más y sus menos ha servido para conservar y devolver en algunos casos muchas especies a los lugares donde recientemente habían desaparecido, rebecos, cabras monteses, ciervos, corzos, etc..
A día de hoy tenemos una España que debemos conservar y sobre todo proteger de la amenaza urbanística descontrolada que es uno de las más fuertes amenazas actuales para el medio natural, pero además tenemos un país con diferentes ecosistemas en los que la pirámide ecológica está bastante alterada, encontrándose sus niveles muy descompensados, lo que puede generarnos a la larga problemas en la conservación de las especies, al romperse el equilibrio natural, entre comillas, que existía antes de que el hombre empezó a destruir el medio ambiente. Tenemos muchos lugares en los que algunas especies animales y vegetales desaparecieron y todavía no se ha cubierto ese nicho ecológico, por lo que los pilares de algunos niveles de la pirámide ecológica pueden tambalearse. Estos días atrás se quejaban en los medio informativos de que había mucha maleza en los bosques y según ellos esto podía causar incendios, es lógico pensar que si han disminuido los animales herbívoros que consumen la vegetación tiene que haber más arbustos y plantas en los bosques. Hace años el hombre con su ganado sobre pastoreaba en exceso los montes, deforestándolos y erosionando el terreno, además de que incendiaba los bosques para favorecer los pastos, algo parecido a lo que ocurre en África y Sudamérica actualmente. En España esto ya no suele ocurrir y por eso la vegetación arbolada y arbustiva avanza, eso no es malo para el medio natural, pero siempre dentro de un control, pues si no lo hay unas especies vegetales pueden multiplicarse demasiado y absorber a otras haciéndolas desaparecer. Creo que actualmente vamos por buen camino en cuanto a la recuperación de algunos animales y sería recomendable intentar ir cerrando los huecos de la pirámide en nuestros ecosistemas. Por una parte sería interesante intensificar las labores de reforestación, prevención y lucha contra los incendios para conseguir en unas décadas aumentar la superficie forestal de nuestro país, pero a la vez ocuparnos de la conservación y mejora de los ecosistemas mejor conservados y de las zonas boscosas más maduras y diversas que serán, por así decirlo, núcleos de dispersión desde donde las especies puedan recolonizar sus antiguos dominios. Así pues creo que para equilibrar y mantener la biodiversidad, tendríamos que aumentar en general las especies y el número de animales herbívoros en nuestros bosques de una forma ordenada, estos ejercerían más presión sobre la vegetación arbustiva, aclararían algo los sotobosques de las masas forestales sin llegar a ser un problema para el mantenimiento del bosque como si lo fue el pastoreo incontrolado que presionó demasiado al medio forestal en la antigüedad. Una vez introducidas y afianzadas las poblaciones de herbívoros, se llevaría a cabo la reintroducción de los grandes animales ausentes, los depredadores. Lobos, osos, linces y otros regularían las poblaciones de herbívoros salvajes como lo han hecho durante miles de años y en esta ocasión la reintroducción de estos animales sería menos problemática que en la actualidad ya que habría en los montes suficientes animales silvestres sobre los que predar y por eso la presión sobre el ganado doméstico sería menor.
Lo más razonable sería crear un proyecto de reintroducción global en el que se sopesara todas estas cosas y se actuara sobre todos los niveles de la pirámide, reforzándolos según hiciera falta dependiendo del ecosistema que quisiéramos restaurar. En la Cordillera Cantábrica se han realizado desde hace años reforestaciones con árboles y arbustos frutales silvestres para que sirvan de ayuda en la dieta del oso pardo, ese es un plan muy bien ideado y además si el oso dispusiera de animales silvestres suficientes para su alimentación seguramente tendría más probabilidades de recuperación. Estas y otras medidas también tendrían que ser tomadas en el Pirineo si de verdad se quiere tener en un futuro una población lo suficientemente viable de oso pardo. Todo el proyecto tendría que estar debidamente controlado y supervisado mediante un plan de reintroducciones global centralizado en el que se estudiara con cuidado el ADN de los animales a reintroducir para evitar la consanguineidad y las enfermedades hereditarias, además se tendrían que realizar cuarentenas y revisiones veterinarias a los animales también con el fin de que estos estuvieran lo más sanos posibles. Para que todo esto tuviera éxito habría que implicar a todos los sectores posibles relacionados con el medio natural y con los animales, así como a la gente de las poblaciones vinculadas al proyecto. Creo que sería muy útil trabajar codo con codo con las federaciones y sociedades de caza que podrían también integrarse en el proyecto y crear convenios con fincas y cotos para que ellos subvencionaran en lo posible parte del importe económico de este plan del que en un futuro se podrían beneficiar. Los cazadores a la larga también controlarían las poblaciones de algunos herbívoros de forma ordenada y dejarían un beneficio económico adicional para los municipios rurales, además el turismo verde que se generaría entorno a los animales también aportaría crecimiento para la economía rural. Si no se realiza un plan de este tipo, con el tiempo lo que podemos conseguir es más perjuicios para la naturaleza, pues es preferible permitir reintroducciones controladas por la administración que mirar para otro lado hasta que sucedan cosas como la del caso del coto de Bastarás en la Sierra de Guara donde se ha introducido ilegalmente decenas de “arruís” o carneros africanos, animales con una alta tasa de reproducción que parece que en otros lugares donde también han sido introducidos como en el sureste de España están desplazando a la cabra montés autóctona.
Si iniciáramos un plan de reintroducciones y trasladáramos animales de los lugares en los que hay un exceso de población a otros donde no existen o hay pocos y reforzáramos la cría en cautividad, tal vez en unas décadas podríamos ver en lugares de nuestro alrededor como el Pirineo o la sierra del Moncayo y otras zonas como los montes de Zuera y Alcubierre algunas manadas de ciervos, cabras monteses, corzos, gamos, muflones, burros silvestres e incluso caballos primitivos como los asturcones o la pottoka vasca que también podrían integrarse en semi libertad y ser gestionados de forma sostenible como se hace en el Norte de España.
En el Parque de Yellowstone, en las Rocosas de Norteamérica, se reintrodujo el lobo hace unos años y desde entonces se ha visto como este ha influido positivamente en la recuperación de más de 25 especies que habían estado al límite de la extinción a causa del gran aumento de los herbívoros en el parque, así pues se reconoce como la ausencia de ciertas especies pueden influir en las demás disminuyendo la biodiversidad.

Podemos actuar sobre el patrimonio natural que nos queda en la actualidad, gestionándolo para su conservación intentando equilibrar esa pirámide ecológica tan famosa o sentarnos a ver como desaparecen lentamente una y otra especie, ayer fue el bucardo, mañana será el sarrio, la nutria, el oso y todo lo demás, si no hacemos algo pronto llegaremos a una situación sin retorno de la que no podremos salir. Conservar no es solo sentarnos a esperar.

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6 comentarios:

Armando dijo...

Tienes mucha razón, en Aragón y en España faltan muchos animales y cada día faltarán más porque no hacemos nada. El caso de los castores de Escocia es curioso y creo que acertada la decisión de reintroducirlos, porque sino lo hacen los gobiernos al final pasa como en el en caso de Aragón y Navarra que los han reintroduccido ilegalmente y sin control alguno. c

Anónimo dijo...

Podrían aligerar la crisis si quisieran apostando por los trabajos medioambientales. Se podría dar trabajo a mucha gente en la gestión y mejora de los bosques, hay mucha gente en paro y más que habrá, una solución sería esta, dar trabajo en temas de estos, reforestando, trabajando gestionando la fauna, apoyando las energías renovables y los coches eléctricos.

Jesús Lázaro dijo...

Hola, yo suelo veranear en Soria en la zona de Covaleda, "tierra de pinares", y allí cuidan el monte de verdad, los vecinos hacen de guardas forestales y bomberos si hay que apagar un incendio en el monte, porque ellos viven en torno al bosque y la madera, su vida y cultura gira en torno a eso. Los vecinos sacan probecho de la madera del bosque y lo gestionan de una forma ordenada y sostenible, tanto corto tanto planto. Todo allí gira alrededoer del bosque, hay gente que trabaja en la gestión, corta y poda, empresas de madera, sacan probecho de la caza, de la ganadería en el monte y de las setas, del turismo, todo con un control adecuado. ellos se preocupan de que el monte esté limpio y ordenado, usan el ganado, sobre todo las vacas para que limpien el monte pastando, por eso hay pocos incendios, porque el monte les aporta muchos beneficios y es una forma de vida.
Creo que en nuestra tierra gestionamos mal el monte, bueno casi no hay gestión alguna en muchos sitios. Si hicieramos las cosas como en Soria habría menos incendios y tendriamos más bosques y animales, la cosa está en implicar a la gente de los pueblos y que puedan tener beneficios económicos, así todo es sostenible.
Lo de los animales, en muchos cotos de caza de España se pagan burradas por matar cabras monteses, ciervos, muflones y otros bichos, por una cabra montés se puede pagar entre 1.000 y 2.500 euros o más y todo ese dinero podría ir a los bolsillos de los vecinos de muchos pueblos y su nivel de vida sería mucho mejor y así no se irian la gente de los pueblos. Creo que tendriamos que hacer lo mismo que en Soria, reforestar todo lo que pudieramos y gestionarlo todo bien, pues hay mucha demanda de madera y no se da a basto y hay que importar de otras naciones por que hay poco bosque, tendriamos que ser autosuficientes en madera. Aquí la gente no siente suyo el monte y por eso no hay una cultura de cuidar los montes.

Nuria dijo...

Llegará un día que veremos de vuelta en el Pirineo al lince, al lobo, a la cabra montés, a los castores e incluso al bisonte, pero será porque los franceses los reintroducirán en la parte francesa y se pasarán a España, porque lo que es aquí nadie mueve un dedo por los animales.
Aquí en Aragón en vez de desarrollo sostenible, cuidando del bosque y del medio ambiente lo que nos va son las pistas de esquí, el turismo insostenible, los campos de golf y la urbanización de las montañas. Ójala todos pensaran como tú Jose Miguel.

Francisco dijo...

Aquí en el Pirineo no hay más que jabalís, muchos de cuatro patas y algunos de dos. Da pena ver unas montañas tan tremendas y con tanto árbol y apenas hay más que jabalís y algún corzo. Y a ver si empiezan a poner depuradoras en los pueblos que con tanto turismo nos vamos a quedar también sin truchas, porque los ríos ya no son igual de limpios que antes, ya no hay ni nutrias ni nada.
Y lo de pastar los montes con burros y caballos ya lo he dicho yo de siempre, porque estarían más limpios de buxos y brinzones, y si además hubiera cabras monteses y ciervos aun mejor porque dejarían perras en los pueblos con la caza.

Un abrazo, es un blog muy bueno.

Jose Miguel Pintor / Mail: jose.m.pintor@gmail.com dijo...

Hola Jesús, ya conozco el caso que me cuentas de Soria, porque mis raíces también vienen de allí, de la zona del Burgo de Osma. He estado alguna ve por la zona de Vinuesa, Navaleno, Covaleda y Duruelo y es un lugar muy bonito, los pinos royos son muy grandes en algunos lugares como en la Laguna Negra, la verdad es que allí manejan bastante bien el tema forestal y la gente esta muy implicada.
Hace unas semanas estuve en Santander y al pasar por la autopista camino de Cantabria vi como los montes de Navarra y la Rioja se van reforestando con pino, creo que carrasco, por una parte me alegré, pero por otra ví que estaban cometiendo el mismo fallo que en las repoblaciones de mediados de siglo XX y es el de plantar los pinos muy juntos. Espero por lo menos que se sigan labores de mantenimiento y se clareen cuando sean un poco más grandes, por que si no tendremos los mismos problemas que tenemos ahora con los pinares de entonces, perdida de biodiversidad y mayor riesgo de incendios.