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domingo, septiembre 27, 2009

Caballos primitivos.


Aunque los caballos (Equus ferus) llevan conviviendo con el hombre de forma domesticada entre cuatro mil y seis mil años, actualmente no conocemos todavía a ciencia cierta el origen del caballo doméstico, pero los estudios sobre ellos y las recientes pruebas de ADN parecen indicarnos que todas las razas provienen de una especie antecesora común originada en Norteamérica hace unos 4,7 millones de años que se diversificó en subespecies generando múltiples poblaciones silvestres en toda Eurasia, América y el norte de África. Se considera que principalmente los caballos domésticos descienden de cuatro o más patrones diferenciados de caballo primitivo (Equus ferus), los caballos del tipo Przewalski y tarpanes, los ponis del norte de Europa (Equus ferus celticus), los caballos ligeros de Asia Occidental y norte de África (Equus ferus libicus) y los caballos pesados descendientes del extinto caballo de bosque (Equus ferus silvaticus). A partir de estas primeras subespecies los pueblos antiguos iniciaron la domesticación, selección y cruce creando las primeras razas que poco a poco fueron multiplicándose hasta llegar a las más de 300 razas actuales. Hay estudios que apoyan que la domesticación del caballo comenzó hace 4.600 años en las estepas situadas entre Ucrania y Kazajstán, pero parece que pudieron existir varios eventos más de domesticación en otros lugares como parece que fue en la Península Ibérica, según demuestra un estudio reciente de un equipo internacional dirigido por investigadores del Centro Mixto UCM-ISCIII de Evolución y Comportamiento Humanos de Madrid donde estos analizaron el ADN de caballos ibéricos primitivos, desde el Neolítico a la Edad Media y encontraron evidencias que relacionaban caballos salvajes de un yacimiento de Castellón con una antigüedad de 6.200 años con un grupo de caballos ibéricos actuales de raza Lusitana y con caballos americanos descendientes de caballos Ibéricos llevados en tiempos de los descubridores.

Dülmener, la raza más antigüa de Alemania.

El tarpán fue el más conocido de los caballos salvajes primitivos recientes que se extendió por toda Eurasia, parece que era bastante común hasta la Edad Media, de el derivan otros subtipos de caballos primigenios anteriormente nombrados. Era un caballo pequeño de tipo poni, de aproximadamente 1,30 m a la cruz, el último de estos caballos europeos murió en el zoo de Moscú a finales de siglo XIX. El caballo de przewalski o tarpán asiático es un caballo parecido al tarpán europeo que estuvo a punto de extinguirse en el siglo pasado, gracias a un programa de cría llevado con los ejemplares encontrados en los zoológicos se ha podido salvar a este caballo y ahora corre de nuevo por las estepas de Mongolia. Parece ser que este caballo salvaje asiático no es un pariente tan cercano de la mayoría de nuestras razas de caballos domésticos pues sus células portan 66 cromosomas y las de los demás caballos 64, pero se puede cruzar con este dando caballos fértiles, esta es una de las causas de su casi extinción, la hibridación.

Tarpán recreado mediante cruces de razas antigüas.

Los konik son una raza de caballos de Polonia muy cercana al antiguo tarpán europeo, pues esta raza se originó por el cruce de los últimos tarpanes silvestres con caballos de los campesinos del país, luego se mejoró durante el siglo XX para que se pareciera al tarpán en aspecto y rusticidad, siendo liberado después en múltiples reservas y parques naturales de Polonia, Lituania, Holanda, Inglaterra y Alemania. Los konik campan ahora con libertad como verdaderos caballos salvajes encargados del mantenimiento del paisaje pues en estos parques se encargan de limitar el crecimiento del bosque y mantener zonas de pasto abiertas y claras, aptas para el desarrollo de otras especies. El caballo Konik es de sangre muy cercana al caballo Hucul de los Cárpatos, aunque este se ve en más amplia gama de colores.

Manada de koniks salvajes en una reserva.

Hay varias razas de caballos que se han conservado durante mucho tiempo en libertad como caballos salvajes o en semilibertad, esas razas conservan todavía un cierto parecido con los caballos primitivos y presentan algunas características que nos recuerdan a ellos, como una cabeza grande respecto al cuerpo, una línea oscura que recorre el lomo desde la crin a la cola (línea de mulo), algunas rayas oscuras tipo cebra en las patas por debajo de la rodilla y unas crines más erizadas que en otras razas con capas de pelo en dos colores, claro y oscuro. Estas marcas aparecen en los caballos que portan el llamado gen “Dun” que hace diluir el color de la capa del caballo que lo porta, de negro a gris ahumado y del marrón al rojo claro, además este gen hace aparecer las marcas tipo cebra, hocico oscuro y crines y cola con dos pigmentos. Entre esas razas antiguas podemos destacar el caballo de Dülmen (Alemania), el Hucul o poni de los Cárpatos, el p
oni de Exmoor (Gran Bretaña), el Norwegian Fjord (Noruega), el poni de Islandia, el Brabante (Bélgica) y el Sorraia (Portugal).

Brabante (Bélgica), descendiente del caballo salvaje de bosque.

La Península Ibérica existen varias razas diferenciadas de caballos autóctonos, algunos de origen más primitivo y otras más modernas. En la zona Norte hay una serie de razas que guardan cierta similitud y cercanía genética entre si, el llamado tronco cántabro pirenaico que proceden de sangres tarpánico celticas, estos animales se han mantenido bastante puros ya que solían ocupar zonas montañosas en las que tenían poco contacto con animales foráneos. A esta clase de caballos pertenecen las siguientes razas: Garrano (Portugal), Poni Gallego, Asturcón (Asturias), el Monchino (Cantabria), Pottoka (Pais vasco) y la Jaca navarra. Además hay otras razas antiguas como el Losino o jaca burgalesa, descendiente del caballo de la meseta que los romanos llamaron Celdón o Thieldon, este caballo es un superviviente de un tipo de caballos de guerra algo más grandes que los ponis, también llamados jacas y caballos serranos que poblaron buena parte de la Península. En el Pirineo francés encontramos dos razas similares y emparentadas con nuestras razas cántabro pirenaicas que son el caballo Merens y el Catillonais. En Portugal podemos encontrar al Sorraia, una raza de caballos salvajes que se cree también muy antigua y que posiblemente es de un tipo cercano a la raza que dominó el sur y este peninsular.
Pottoka o poni vasco.
Al Sorraia en la antigüedad posiblemente algunos lo llamaron “encebra” o “zebro”, aunque algunos dicen que la encebra pudo ser otro équido (Equus hydruntinus), de aspecto entre un asno y un caballo, que podría haberse extinguido a finales del siglo XV, aunque en realidad no se han encontrado restos de esta especie posteriores a la Edad de Hierro. El Sorraia parece ser el caballo antecesor de la raza lusitana y pudo influir en la formación de la raza andaluza y cartujana, además guarda relación con razas del otro lado del atlántico creadas a partir de los primeros caballos llevados por los descubridores, como el caballo criollo de Sudamérica y algunas razas de ponis del oeste de Norteamérica, sobre todo el mustang, en España este caballo y el antiguo caballo marismeño pudieron estar muy relacionados genéticamente entre sí, seguramente venían de un tronco ibérico común, población que se extendió por todo el sur de la Península. En la actualidad se está trabajando por la recuperación del caballo marismeño con el fenotipo antiguo similar al de los caballos criollos.

Sorraia, antigüo caballo ibérico.

Por otro lado un estudio genético del CSIC ha revelado que la raza del caballo llamado de “retuertas” que ha vivido siempre aislado en estado salvaje en la comarca de Doñana (Huelva) pudiera ser uno de los caballos más antiguos de Europa, al parecer dista un poco genéticamente de cualquiera de las demás razas europeas y parece estar situado por su ADN en la base del árbol genealógico con respecto a las otras razas del mundo. Recientemente esta raza ha sido reintroducida en la reserva de Campanarios de Azaba en Salamanca para crear otra población salvaje evitando así problemas futuros en su conservación, pues una sola población tiene mayor riesgo de desaparecer fruto de enfermedades u otras desgracias.
Son muchos los parques naturales y reservas públicas y privadas de la naturaleza en Europa donde se están creando proyectos de conservación que incluyen a los grandes herbívoros como el bisonte, ganado vacuno primitivo y el caballo, pues su función dentro de los ecosistemas siempre ha sido fundamental y son un eslabón roto de esa cadena trófica que intentan recomponer. La reserva natural de Oostvaardersplassen en Holanda es un ejemplo de esta gestión, donde los rústicos caballos konik pastan durante todo el año, incluso en el invierno soportando fuertes bajadas de temperatura y teniendo que buscar la vegetación para comer bajo un manto de nieve. Allí no hay intervención humana alguna, no se les da ninguna alimentación suplementaria, pues quieren que estos caballos se comporten como lo harían los antiguos tarpanes salvajes y que la selección natural intervenga dentro de la manada haciendo que sobrevivan los más fuertes y aptos. Parece que las ideas conservacionistas europeas están moviéndose rápidamente hacía estos sistemas naturales de gestión del paisaje, tal vez en poco tiempo podamos ver aquí en el Parque Nacional de Ordesa por ejemplo manadas de caballos salvajes y bisontes pastando en el interior de los bosques, aunque es más fácil que sean los franceses los que los reintroduzcan en el Pirineo francés y luego ellos crucen solitos a España como pasó con las marmotas, no creo que para las autoridades medioambientales españolas sea una prioridad reintroducirlos.

ACTUALIZACIÓN A ENERO DE 2012
Según los últimos estudios de ADN, parece ser que el caballo de raza konik polaco no es un animal tan puro y cercano al tarpán como se creía, en sus genes hay mezcla de sangre árabe y algunas otras razas, además se ha llegado a la conclusión de que el carácter del konik es algo manso y tranquilo para vivir como un caballo salvaje auténtico, aún así hay muchos entendidos que defienden su uso en los proyectos de "rewilding" iniciados, pues los resultados son bastante buenos.  Por otro lado ahora se sabe que el pony de Exmoor además de ser la raza más antigua de Inglaterra, es también posiblemente la más primitiva de toda Europa. http://www.wildlifeextra.com/go/news/exmoor-ponies011.html#cr

LOS COLORES DE LOS CABALLOS PRIMITIVOS.
Se ha especulado mucho sobre el tipo de colores que portaban los caballos antiguos, pero los análisis de ADN recientes de los restos de un grupo de caballos de diferentes lugares de Europa y diferentes épocas han revelado que las capas más comunes eran el negro y el bayo (Marrón y marrón rojizo) desde las claras a las oscuras, actuando los genes "Dun" y "Pangare" en bastantes casos, pero gran sorpresa ha sido que antiguamente en la edad de Hielo eran bastante comunes los caballos blancos moteados con manchas tipo leopardo que ahora no son tan habituales. Parece ser que el fenotipo leopardo pudo beneficiarles en esa época porque seguramente se camuflaban mejor dentro de los bosques de pinos y abetos nevados. Actualmente se puede ver ese tipo de coloración en algunos caballos de la raza Altai y en la raza appaloosa.
Enlaces útiles sobre los colores de los caballos.


6 comentarios:

Luis Miguel dijo...

Fabuloso, pedazo de artículo, si señor.

Imponente también en el valle de Roncal alto, en el mismo paso de Belagua cerca de la Piedra de San Martín, donde suele haber unas nieblas muy densas, ver aparecer de entre la capa blanca a uno de los caballos que pastan en semilibertad por aquella zona.

Saludos

Jose Miguel Pintor / Mail: jose.m.pintor@gmail.com dijo...

Hola Luis, seguramente el caballo que viste pudiera ser un hispano bretón, son muy comunes en todo el Pirineo.

Pagafantas dijo...

Un artículo muy bueno e interesante, lo de los caballos siempre me ha gustado, tendríamos que aprender a valorar más nuestras razas autóctonas antigüas aunque no sean tan refinadas como las modernas, pues son muy resistentes a enfermedades y en la montaña funcionan muy bien por su resistencia y rusticidad. Lo de que pasten en bosques en libertad, es la forma más barata de mantener limpio el monte y así no habría tantos incendios, tenía que ser el gobierno el que se fijase en otros países de Europa y aprendiera un poco de esta forma de gestión del monte.

Danna dijo...

Hola, no sabía que había tantas razas de caballo en España, es que siempre oimos hablar del caballo andaluz, pero no sabía de las otras.
Muy chulo el blog.

Anónimo dijo...

Hola soy tecnico agricola chileno, en estos momentos estoy investigando la ligazon historica del caballo chileno y el pony chilote, con estas razas autoctonas y antiguas . Esta muy interesante el tema y no se si poder decir un dato curioso. Durante la indentificacion y tipificaion genetica del caballo chilote que es propio de una isla y fue el ultimo y representa un relicto por decirlo asi, de alguna casta antigua iberica, se han encontrado ciertos rasgos de enparentamiento con el caballo sorraia y otras españolas. Ademas decir que es muy carateristica en la raza chilena que es mas alta digamos tipo sorraia ( jaca ), esa raya mular y las patas tigres.
saludos y muy buen blog.

Jose Miguel Pintor / Mail: jose.m.pintor@gmail.com dijo...

Hola, tal vez te interese esta otra entrada del blog sobre los caballos del norte de España o caballos cántabro-pirenaicos.

http://zaragozasalvaje.blogspot.com.es/2012/07/el-caballo-cantabro-pirenaico.html