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viernes, noviembre 07, 2008

Las montañas del oso.

Oso encerrado en recinto del pueblo de Arties (Valle de Arán).


El oso es uno de los últimos grandes animales que todavía recorre los Pirineos. Antaño él era rey y señor de las tierras bajas y altas y se movía sin temor por valles, meseta, montañas y costas, para él no existían fronteras en toda Eurasia. Entonces el oso solo se movía empujado por el ir y venir de las estaciones y la disponibilidad de alimento como los demás grandes mamíferos. El ser humano entonces hizo su aparición y poco a poco fue multiplicando sus poblaciones y fue transformando el paisaje y dominando a las bestias. Los animales que le fueron de provecho pasaron a ser de su propiedad tomando el nombre de ganado, los que no se dejaron domesticar tan fácilmente pasaron a llamarse caza y los que no le aportaron ningún beneficio fueron calificados como alimañas. El oso pardo fue durante mucho tiempo perseguido y eliminado por su competencia sobre la caza y por la predación sobre lo que ellos habían llamado ganado, igual suerte corrieron otros depredadores como el lobo o el lince. En los últimos siglos el oso se ha visto recluido en los últimos lugares más inaccesibles para el hombre que han sido las montañas, pero ya ni eso le salva pues desde hace décadas la presión ha sido brutal. Se le ha cazado con escopeta, cepos, se le ha envenenado y todo por cometer el pecado de existir y el de provocar miedo en el hombre.
El territorio del oso se ha dividido en parcelas y repartido entre los hombres y el oso ha sido casi exterminado, enjaulado para disfrute de los turistas y ridiculizado y humillado en circos por todo el mundo. Al oso le ha pasado lo que a los antiguos indígenas norteamericanos que fueron borrados del mapa para que los nuevos hombres ocuparan sus tierras y aprovecharan sus recursos, si nos hacemos esto entre nosotros que no vamos a hacerle a los animales.
La situación actual del oso en España no es alentadora, el núcleo pirenaico se ha reducido al mínimo y aún con los esfuerzos de nuestros vecinos franceses por mantener un número viable de animales la cosa no pinta muy bien. Desde este lado de la frontera no solo no se hace todo lo necesario para proteger al oso si no que incluso entre la mayoría de los habitantes de las montañas sigue existiendo el miedo y odio hacia este animal del que no quieren ni oír hablar, para ellos es una molestia, una carga que tienen que padecer, un castigo divino del que no se pueden librar.
Estos días atrás el oso está en boca de mucha gente tras el ataque de uno de estos animales a un cazador en el Valle de Arán, al parecer este señor mayorcito, de 72 años, andaba por la montaña escopeta en mano al encuentro de un jabalí pero se encontró con este oso que le debió dar algún que otro zarpazo. A partir de ahí toda la montaña parece que se ha unido en contra de los osos pidiendo la paralización total del proyecto Life de reintroducción del oso pardo y la expulsión de estos. Hasta el político aragonés Marcelino Iglesias ha hecho unas declaraciones en el pueblo Leridano de Tahull oponiéndose al actual proyecto Life “por ponerse en peligro la ganadería extensiva”, según él. Angel Áznar de ASAJA dijo “los osos no pueden convivir con los habitantes, los ganaderos y el turismo del Pirineo, son un peligro. Tienen que estar en parques cerrados". A mi como turista también del Pirineo y creo que es la opinión de la mayoría de la gente que nos acercamos por esas tierras, me parece que si me atrae el Pirineo es por esa sensación que queda todavía de un paisaje natural poco humanizado que guarda una flora y fauna única o sea que si voy al Pirineo es por sentir la naturaleza viva y ello incluye a la fauna como el oso, el quebrantahuesos, el urogallo y el sarrio. Yo no voy al Pirineo para ver a los pastores paseándose en sus grandes todoterrenos si no para disfrutar de los árboles, los rios, el aire, el silencio, las montañas y también del oso. Si un día los montañeses hacen desaparecer al oso del Pirineo habrán empezado a matar al propio Pirineo y entonces yo y mucha gente como yo nos empezaremos a preguntar si tiene algún sentido el hacer turismo en esas montañas, si tiene algún sentido el dejar nuestro dinero a los que no han querido salvar las montañas. Tal vez si la gente que veraneamos en el Pirineo les hiciéramos saber esto a los ayuntamientos montañeses, tal vez si amenazáramos con dejar de comer carne con denominación de origen del Pirineo o de dejar de subir a esquiar, entonces tal vez hasta Aramón donaría dinero al proyecto de reintroducción del oso.



Vacas pardas alpinas pastando en el Pirineo.

Creo que al problema del oso y de otros depredadores como el lobo hay que intentar ponerle solución ya, aunque sea un tema complejo, pero hay que trabajar rápido si verdaderamente queremos salvar a estos animales de la extinción. Hay que abordar firmemente el proyecto y poner solución a los problemas colaterales invirtiendo lo que haga falta, se tiene que trabajar para buscar soluciones a la ganadería extensiva y hacerla compatible con la existencia de los plantígrados. Antaño era común ver en los rebaños del Pirineo, por lo menos un perro guía y un gran perro de defensa del tipo mastín que hacía frente a los ataques de lobos y osos, pues simplemente con la presencia de estos imponentes mastines muchos lobos y osos se pensarían dos veces el acercarse al rebaño. Ahora se ven más mastines de Pirineo en la ciudad que en el monte, tal vez tendrían que exigir las administraciones a los pastores que para cobrar las indemnizaciones por ataques de osos a sus reses antes tendrían que demostrar que son dueños de uno de estos perros.



Por otra parte creo que tal como se está haciendo en la Cordillera Cantábrica por parte del Fapas (Fondo para la protección de animales salvajes), se debería procurar alimento para los osos y así evitar la tentación de estos por el ganado. El Fapas está realizando plantaciones de árboles frutales autóctonos de montaña en varias zonas oseras ya que la alimentación del oso se compone básicamente de frutos durante la mayor parte del año.
Así como con el lince en Doñana se está intentando llevar paralelamente un proyecto de reintroducción de conejos que es la dieta principal de estos felinos, con el oso tendríamos que hacer igual y a la vez que se trabaja en reintroducir osos de Eslovenia también se tendría que trabajar en procurarles un número suficiente de ungulados que poder cazar, así pues igual se tendría que estudiar la reintroducción de cabras monteses, rebecos, ciervos o muflones en las montañas del oso.
Si no ponemos empeño y determinación en conservar esta especie y no colaboramos con el gobierno francés en estos proyectos, entonces el oso estará perdido para siempre en el Pirineo, solo podremos seguir viéndolo durante algún tiempo detrás de unas rejas como en la foto de este artículo.

A continuación os dejaré una serie de noticias que salen en diversos periódicos digitales sobre ataques de otros animales al hombre para que veáis y comparéis el ataque del oso al anciano cazador con otros ataques. No es normal que por un ataque del que este señor solo ha recibido unos puntos de sutura se esté pidiendo el exterminio de los osos pirenaicos y sin embargo todos los años hay varios ataques de jabalíes a cazadores y por eso no pasa nada. Tampoco es normal que se den licencias de armas o se renueven tan fácilmente pues muchos son los casos de cazadores que abaten especies en peligro de extinción o incluso personas como el caso reciente del ciclista francés.


1 comentario:

Angel dijo...

Es penoso, triste, desagradable... no encuentro el calificativo perfecto para nombrar esta situación que crea la gente y el propio gobierno Autónomo. Publicitan el pirineo como lo que es, algo espectacular, pero luego lo que les "sobra" se lo quieren quitar de un plumazo. Somos un animal mas señores, y no tenemos derecho a exterminar a una especie por el simple hecho de que nos "moleste" su intento de supervivencia diaria