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sábado, marzo 15, 2008

Crónica de una muerte anunciada.





El pasado fin de semana se procedió al derribo por parte del cuerpo de bomberos de un pino carrasco cercano a mi casa, el árbol estaba cada vez más inclinado y supongo que alguien los avisó por que tenían miedo de que con los fuertes vientos se cayese y pudiera causa algún percance, aunque para el día que se derribó ya no hacía cierzo. El problema de los pinos y otros árboles en la ciudad y los jardines es que en muchos casos se les riega demasiado por lo que crecen rápidamente y se hacen muy altos, pero como el árbol no pasa sed, no desarrollan apenas sus raíces y su sujeción al terreno es mínima, esto también suele pasar a los chopos papeleros que se suelen regar por inundación muy a menudo para que crezcan rápido y cuando viene fuerte cierzo siempre cae alguno. Este era un pino de gran tamaño y de unos cincuenta años de vida, por el número de anillos de crecimiento de su tronco. El año pasado ya cayeron cuatro de estos pinos por que tras muchos días de lluvias que ablandaron el terreno, vinieron fuertes vientos que los arrancaros de raíz. Es una pena, tantos años de crecimiento para terminar arrancados de golpe, para compensar el desastre de este año, he plantado varios pinos carrascos de una savia en el termino de Casetas en una zona donde no estorbarán y donde echaran buenas raíces para aguantar el cierzo. Aunque no creo que los llegue a ver yo tan grandes como el que derribaron en mi barrio, pero me hace ilusión el pensar que por lo menos mis hijos podrán sentarse a su sombra dentro de muchos años.



3 comentarios:

Anónimo dijo...

El problema de los árboles urbanos es que se eligen especies poco aptas o se disponen de forma inapropiada y luego hay que ir talando o haciendo podas aberrantes porque ocasionan problemas.(Barracuda)

Jose Miguel dijo...

También es verdad, además lo que yo veo es que muchas veces dejan muy poca distancia de un alcorque a otro, no piensan en que un día serán grandes y sus ramas estarán demasiado apretadas entre si. A veces plantan árboles pequeños en calles que daría gusto que hubiera árboles grandes para poder pasear a la sombra y plantan árboles grandes en otras calles estrechas donde apenas entra luz y al final aun da mas sensación de oscuridad. Luego el tema del riego es de risa, nos dicen que ahorremos agua a los ciudadanos y ellos derrochan regando diariamente árboles que no necesitarían mas de un riego semanal o cada quince días. Yo he visto en invierno estar varios días helando y el agua saliendose de los alcorques continuamente. Lo de las especies es también para llorar, obligan muchas veces a sobrevivir a duras penas a árboles como los abedules en un clima como el nuestro y tienden siempre a elegir plantas exóticas mucho menos aptas para este clima extremo que las nuestras autóctonas.

Brookei dijo...

El llamado efecto paraguas.... creo que se tendría que enfocar la jardinería desde un punto de vista más natural, así colocando plantas autóctonas sería más fácil mantener estos extensos jardines de cesped, ailantos e híbridos que continuamente riegan aunque este lloviendo.
Pero bueno, da igual, somos la ciudad del agua y el desarrollo sostenible, o no?