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martes, octubre 23, 2007

La Bardena de Aragón


Situada en la zona colindante a la Bardena Navarra y en la comarca de Las Cinco Villas se encuentra la Bardena Aragonesa, un paisaje de similares características a su vecina Navarra, pero a la vez diferente por su frondosa vegetación que contrasta con la de las otras Bardenas, mas secas y de matorral bajo.
La altura máxima de esta zona es de 648 metros y la encontramos en la “Punta de la Negra”, en el vértice que corona la “Plana de la Negra” una formación tabular de arcillas y calizas bordeada por terraplenes de unos 150 metros de desnivel, que en su mayoría en nuestra parte aragonesa tienen una orientación Noreste que los hace algo más húmedos cosa que se nota en el verdor de sus pinares.


En cuanto a la flora que podemos ver aquí es muy rica y variada por la diferencia de relieves y orientaciones de la zona, pudiendo observar vegetación propia de la estepa yesosa en las partes bajas y montes de pino carrasco con algunos barrancos y umbrías en las que se pueden ver plantas típicas del Prepirineo. Se puede destacar el espeso sotobosque de lentisco (Pistacia lentiscus) y coscoja (Quercus coccifera) que acompaña a los pinares de carrasco en toda la sierra, en su interior podemos ver otras especies de arbustos como el enebro de la miera (Juniperus oxycedrus), la sabina negral (Juniperus phoenicea), la encina (Quercus ilex ballota), que no alcanza un gran porte aquí, la oliveta (Phyllyrea angustifolia), la carrasquilla (Rhamnus alaternus), el aligustre (Ligustrum vulgare), el endrino (Prunus spinosa) y en enclaves sombríos como los de la “Ladera del Modrollar” nos toparemos con algunas especies singulares como el arce de Montpellier (Acer monspessulanum), el boj (Buxus sempervirens) y el madroño (Arbustos unedo) del que deriva en nombre de la ladera.
También aquí, veremos en primavera un gran numero de orquídeas diferentes como la (Ophrys scolopax) y de liliáceas de bello colorido como el lirio (Iris spuria maritima) , además de otras plantas singulares como la gayuba (Arctostaphyllos uva ursi), el jazmín silvestre (Jaminus fruicans), la peonía (Paeonia officinalis), la madreselva (Lonicera implexa), la rosa espinosa (Rosa pimpinellifolia) y el rusco (Ruscus aculeatus).









Sobrevolando los cortados de las “planas” podemos ver algunas aves rapaces como el halcón común, el buitre leonado, el alimoche, el cernícalo y hasta algún águila real si tenemos un poco de suerte, además entre pinares y barrancos se esconden algunas parejas de búho real y búho chico que ennoblecen nuestra Bardena.




A tan solo poco mas de una hora de Zaragoza se encuentra la Bardena Aragonesa, se puede acceder desde el cercano pueblo de Sabinar o desde Valareña, entre Tauste y Ejea de los Caballeros y puede realizarse a pie el “Sendero de la Negra”, un bonito recorrido de unos siete kilómetros a través del cual conoceremos los diferentes ecosistemas y paisajes de la Bardena. Creo que podéis encontrar alguna guía de PRAMES con este sendero y no se, pero tal vez en alguna pagina web pueda estar también.
Otro punto a visitar de interés por sus magnificas vistas es el Santuario de Sancho Abarca, situado en el extremo Sur de la Bardena, es un mirador de 635 metros de altitud desde donde se puede divisar en días buenos el Moncayo, la ribera del Ebro, los montes de Sora y Castejón y algunos días hasta el Pirineo.

jueves, octubre 18, 2007

Gleditsia triacanthos

Estas fotos corresponden a la acacia de tres espinas (Gleditsia triacanthos), es un árbol procedente de Norteamérica que fue introducido en el siglo dieciocho en la Península.

En esta zona es muy común encontrarlo plantado a veces en parques, pero mas todavía asilvestrado en nuestros sotos o plantado en ribazos y bordes de caminos.

Sus grandes y múltiples espinas la hace muy apta para la formación de setos espinosos y sus alargados frutos en forma de legumbre o garrofín antes solían usarse para alimentar al ganado en épocas de escasez, pero tiene un efecto algo laxante. Las semillas también se han usado en algunos lugares para preparar un sucedáneo del café.

Es un árbol poco exigente en cuanto a suelo y clima, soporta muy bien la sequía y las fuertes heladas y retoña con facilidad. No es muy acertado plantarlo en las calles de nuestras ciudades pues su abundante fruto ensucia mucho las aceras.

domingo, octubre 07, 2007

Bucardo, el señor de las cumbres.

El bucardo (capra pyrenaica pyrenaica) desapareció de nuestras tierras ya hace varios años, al extinguirse la última hembra viva del Parque Nacional de Ordesa. Acaba así pues la historia de un mítico animal del que se contaban rebaños de mas de 500 ejemplares en el Pirineo según citas del siglo XIV, siendo aún muy abundante en el siglo XVIII en la provincias de Huesca, Lérida y en Francia.


En un principio existieron en España cuatro subespecies de cabra montes, la capra p. pyrenaica (A), capra p. victoriae (B), capra p. hispanica (C) y capra p. lusitanica (D), de las que solo quedan en la actualidad dos de ellas, habiéndose extinguido las otras dos. Las diferencias más apreciables entre cada subespecie estaban en la distribución de los colores y la forma de la cuerna del macho.
Nuestro bucardo era una cabra fuerte, adaptada a sobrevivir a las duras condiciones invernales de la alta montaña. La permanente presión ejercida por la caza incontrolada durante siglos, tal vez las enfermedades, la alta endogamia y la falta de medidas a tiempo para su recuperación llevaron a esta raza autóctona de los Pirineos a la desaparición. En España quedan todavía dos subespecies de la cabra montes, que parecen bastante sanas, aunque no podemos fiarnos pues la sarna de 1988 diezmo la población de la sierra de Cazorla-Segura, pasando de 10.000 individuos a 250, en unos pocos años, recuperándose posteriormente la población. Esto nos hace una idea de lo que puede cambiar la situación de la especie en cualquier momento, por eso sería aconsejable fomentar la reintroducción de la cabra en las zonas que habitó recientemente para contribuir a su expansión y afianciamiento en nuestra Península, lugar de origen de la especie. Estos grandes ungulados pueden beneficiar a otras especies animales en peligro de extinción como el quebrantahuesos y otras rapaces como los buitres, alimoches, milanos y algunos mamíferos que podrían alimentarse de las cabras muertas por viejas, accidentadas y de los cabritos muertos en partos. Además una vez establecidas sería más fácil abordar temas como la reintroducción del oso pardo o el lobo. Por otra parte la caza de la cabra montes puede suponer un recurso económico sustancial para los ayuntamientos de montaña, pues fácilmente se pagan entre 3.000 y 5.000 € por un buen macho, está sería una alternativa a las pistas de esquí que están acabando con nuestras montañas. Así pues opino que seria beneficioso para el medio ambiente y para los pueblos de los Pirineos el introducir cabras monteses de las subespecies que actualmente todavía perviven en núcleos controlados donde antaño existió este animal como se está haciendo en Galicia donde habitó la cabra montes lusitánica, ahora allí se están introduciendo cabras monteses de la Sierra de Gredos, también se está haciendo esto en Asturias y parece ser que está en estudio en Cantabria. En Aragón podrían introducirse con facilidad de aclimatación en la sierra del Moncayo y en el Prepirineo, siendo el parque natural de la sierra de Guara un lugar bastante apto por su clima no tan duro como el de Ordesa y por la cantidad de escarpes, cañones y barrancos de este parque donde la cabra podría pasar desapercibida y adaptarse con facilidad.
Es de mencionar la exitosa gestión de la reserva de caza de los puertos de Tortosa-Beceite que tras cuarenta años de trabajo y partiendo de una reducida población de unas 50 cabras, su número ha llegado a alcanzar los 4.000 ejemplares. A partir de esta población de Beceite, también se están introduciendo animales para repoblar la montaña de Montserrat en Barcelona.
Podemos comparar los resultados de la gestión de la cabra Montés en un Parque Nacional como el de Ordesa con la de una reserva de caza como la de Tortosa-Beceite y preguntarnos que estamos haciendo mal los ecologistas y defensores del medio ambiente para que los cazadores que se supone que son los que acaban con las especies hayan triunfado de tal manera en la protección de este animal. Hemos sido muy lentos en reaccionar cuando se veía venir que la población no se recuperaría por si sola, por otra parte nos hemos dado cuenta con modelos como el de Beceite que hay gente que sabe gestionar la caza, beneficiándose y al mismo tiempo ayudando en la recuperación de este animal. Por lo tanto, más que pelearnos, los ecologistas y cazadores tendríamos que aunar esfuerzos para que la gestión de la caza vaya por buen camino y se haga de una forma inteligente y responsable y así evitar la desaparición de mas especies en nuestro país, aumentando la biodiversidad de nuestros montes y reparando las cadenas tróficas que llevan muchos años alteradas por la falta de muchas especies de los lugares en que en otros tiempos habitaban.
Recientemente el biólogo aragonés Federico Faci ha detectado la presencia de algunas cabras monteses en las sierras de Zaragoza, podéis ver la noticia en el blog "Desde el Sekano".
Estas son algunas de las especies de cabra montes que existen en otros países: