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miércoles, septiembre 26, 2007

Paisajes del Castellar


Los montes del Castellar son una zona esteparia cercana a Zaragoza de gran valor natural y paisajístico, protegido en parte por las figuras de LIC y ZEPA, casi su totalidad con unas 34.000 hectáreas forma parte del campo de maniobras militares de San Gregorio, siendo este el mayor campo militar de España y uno de los mas grandes de Europa. Limita al Norte con los pinares de Zuera y Castejón, por el Este con el valle del Gállego, por el Oeste con Tauste y por el Sureste con el valle del Ebro donde forma importantes escarpes generados por la erosión del río Ebro. Las alturas máximas de estos montes se dan al Noroeste con unos 680 m, siendo las mínimas de unos 300m. en la zona Sur. Destaca del paisaje del Castellar sus barrancos y escarpes yesiferos que suelen acumular una alta salinidad en su parte baja donde crecen plantas altamente adaptadas a estos lugares con características muy singulares.







Enlaces:

* El Castellar en un soneto. Barracuda.
* El hechizo del Castellar.

miércoles, septiembre 19, 2007

La sierra de Alcubierre


Esta sierra que cuenta con las figuras de protección ZEPA y LIC, es una formación montañosa que se yergue como línea divisoria entre las provincias de Zaragoza y Huesca atravesando la comarca de los Monegros de Noroeste a Sureste. El Monte Oscuro y San Caprario son las cimas mas altas de la zona superando los 800 metros de altura y son unas de las mayores alturas de los alrededores de Zaragoza, formando así al estar rodeada por la estepa cerealista monegrina una reserva aislada de flora y fauna más septentrional.


Fotografía panorámica

Al acceder a este espacio natural si lo hacemos desde el valle del Ebro que corresponde a la cara de la solana veremos un paisaje de yesos muy erosionado formando cárcavas y barrancos donde se sustenta una vegetación algo escasa dominada por el pino carrasco, la sabina albar y negral, el enebro de la miera, el romero y la efedra. Sin embargo cuando llegamos a las zonas altas y ya en la cara Norte la vegetación es bastante mas densa y los suelos se ven algo mas nutridos que en la cara sur, sigue dominando el pino carrasco pero con mayor espesor boscoso y entremezcla con la coscoja y algunas encinas de bajo porte, lo mas curioso es que en algunos barrancos sombreados podemos encontrarnos algunas especies no muy comunes en el valle del Ebro donde domina mas la estepa, así pues podemos ver árboles y arbustos como el arce de montpelier, el quejigo, el serbal común, el madroño, el bog y el aligustre, también algunas plantas como la peonia , el Senecio doronicum subs. Lagascanus y la Rosa pimpinellifolia.






Caminando por las pistas forestales es fácil sorprender a algún conejo o grupo de perdices que corren por los campos de cereal, en los cortados mas altos veremos chovas piquirrojas que forman grandes bandos que se agitan en vuelo cogiendo las térmicas. Podemos destacar la presencia de un número importante de aves rapaces como el milano negro, milano real, águila culebrera, águila calzada, alcotán, halcón peregrino, alimoche, búho real e incluso varias parejas de águila real. Además destacan por su cantidad algunas aves como la tórtola común, collalba rubia, collalba negra, curruca carrasqueña y curruca mirlona, curruca rabilarga, totovía y cogujada montesina.


Cuevas de San Caprasio


Esta sierra fue en el pasado a finales del siglo XIX el escenario de las fechorías del bandolero Mariano Gabín Suñén, apodado "Cucaracha” nacido en Alcubierre y criado en el monte cazando, se hizo famoso por sus peripecias en los Monegros donde con su cuadrilla de secuaces que llegaron a medio centenar asaltaban a caminantes y carruajes. Se dice de él que robaba a los ricos, a los que despreciaba, para dárselo a los pobres, aunque no son muchas las buenas acciones cometidas por este malhechor que acabó sus días de pillaje en una paridera de Lanaja, muerto con sus compañeros por la guaria civil que los sorprendió rodeando la edificación.



La sierra también es famosa por otros sucesos históricos, y es que aquí estuvo combatiendo en las filas del POUM en 1937 el famoso escritor británico George Orwell durante la guerra civil, plasmando mas tarde todas sus vivencias en una obra llamada “Homenaje a Cataluña”, donde pone en valor el paisaje de esta sierra pese a las duras condiciones por las que pasó en aquel tiempo. Gracias a la iniciativa de la comarca de los Monegros se ha recuperado la zona del monte Irazo creando la “Ruta de Orwell” donde los turistas pueden visitar el campo de batalla recreado según la documentación existente de aquella época.



miércoles, septiembre 12, 2007

El hechizo de El Castellar.


El próximo día 15 de septiembre, a las 11 de la mañana, tendrá lugar en el Salón de Actos del Ayuntamiento de Torres de Berrellén (Zaragoza), la presentación del número 35 de Cuadernos de Aragón, titulado El hechizo de El Castellar de Antonio Gascón Ricao, editado por la Institución Fernando el Católico y la Diputación de Zaragoza. Acto que correrá a cargo de la Asociación Juan Pablo Bonet, antiguaSociedad de Socorros Mutuos”, en lo que representa tanto la recuperación histórica de la desaparecida villa y castillo de El Castellar desde sus orígenes y lugar último de fundación definitiva de la Corona de Aragón en el año 1137, como del lugar donde residía la familia o nació el ilustre y preclaro aragonés Juan de Pablo Bonet en los finales de 1573, pionero en la educación oral de los sordos y reconocido autor de la Reducción de las letras. Arte para enseñar a hablar los sordos, Madrid, 1620.

Tenemos unos fabulosos montes como los del Castellar muy cerca de Zaragoza cargados de belleza paisajística y gran valor ecológico, ahora conoceremos con este libro la importante carga histórica que se esconde entre sus cortados, vales y barrancos.

domingo, septiembre 09, 2007

(Pleistocene rewilding) El nuevo Arca de Noé


Un grupo de conservacionistas abogan por la creación de una macro reserva natural en Norteamérica en la cual se introduzcan grandes mamíferos semejantes a los que pudieron allí existir al final del Pleistoceno, así leones, guepardos, tigres, camellos, antílopes, caballos, elefantes y muchos otros grandes animales serían allí llevados como experimento científico para conocer la viabilidad del proyecto, su desarrollo y sostenibilidad a largo plazo. El parque se situaría en algún lugar de Kansas, Nebraska o Nuevo México donde existen buenas zonas de pasto y áreas semiáridas, allí hay grandes fincas privadas donde podrían pastar manadas de ungulados salvajes como si del Serenguetí se tratase. Según los fundadores del proyecto el turismo que atrajera este parque ayudaría al desarrollo económico de las poblaciones cercanas así como al mantenimiento de esta reserva.
Al parecer estos especialistas en conservación creen que pueden demostrar que la introducción de estos grandes mamíferos beneficiaría a todo el ecosistema en general y quieren plantear un cambio mundial de la estrategia de conservación, pasando no solo del objetivo de evitar la extinción de la fauna amenazada a la restauración activa de los procesos naturales. C. Josh Donlan, de la Universidad de Cornell, y sus compañeros en la iniciativa creen que si el experimento funciona podrían crearse otras grandes extensiones todas ellas comunicadas que permitieran las migraciones estaciónales de los animales pudiendo desplazarse como en su lugar de origen, además creen que ciertas zonas de Europa y Asia también serían aptas para este tipo de reservas.
El proyecto que fue explicado al detalle en las revistas The American Naturalist y Scientific American ha generado mucha atención y criticas por parte de los biólogos y ecologistas, pues no se conoce el daño que pueda generarse a las especies autóctonas, pudiendo trasmitírseles nuevas enfermedades y modificando sus costumbres.
Esta iniciativa tal vez nos parezca bastante alocada e imprudente en estos momentos, pero nunca se sabe, igual de aquí a cincuenta años nos veamos obligados algunos países a crear este tipo de reservas si queremos evitar la desaparición de estos animales, pues no sabemos todavía como puede evolucionar el cambio climático y otros problemas medioambientales y sociales graves que pueden afectar a ciertos paises de Africa y Asía.
En Europa se consiguió evitar la extinción del bisonte europeo (Bison bonasus) que antiguamente su población se extendía desde nuestra Peninsula hasta Rusia y que fue casi exterminado llegando su población a 50 animales recluidos en diferentes zoológicos del mundo, hoy en día se estima que existen unos 3000 repartidos por varios países de Europa oriental, y parece que hay un proyecto para introducir la especie en Francia.
Actualmente en países como España no podría crearse actuaciones como la de EEUU pues lo que nos interesa es conservar las áreas naturales que ya están muy disgregadas por lo que a la fauna autóctona le es difícil establecer comunicación entre poblaciones creándose así una dificultad mayor para su conservación. En España hay proyectos de reintroducción de algunos animales en ciertas zonas donde se extinguieron recientemente para ayudar a su expansión como es el caso del quebrantahuesos en los Picos de Europa. Tal vez la repoblación del oso en el Pirineo y mas adelante del lobo si que sería posible si antes nos ocupáramos de reponer algunos eslabones intermedios como son los grandes ungulados en estas montañas y en otros lugares, así supongo pues que sería bastante beneficioso para estos que hubieran una cierta población de cabra montés, cervidos o muflón de los que poder alimentarse para así evitar tantos problemas con el ataque a ganado domestico, además la existencia de mayor número de estos herbívoros beneficiaría también a especies como el buitre, el alimoche, el quebrantahuesos y otras rapaces que aplacarían el hambre que se les está haciendo pasar últimamente por la falta de muladares.
Mas información:


jueves, septiembre 06, 2007

Infravalorada estepa.

Estepa de la zona Sur de Zaragoza

Muchas personas que no han tenido contacto con la naturaleza o que si la han tenido pero solo de lejos, suelen pensar que las estepas que conforman nuestro paisaje duro y salvaje no tienen apenas valor, creen que son desiertos carentes de vida. Esta gente que no ve mas allá de su nariz tiende a comparar las tierras del Norte de España, mas húmedas y con mas verdor con las nuestras menospreciando estas últimas y piensan que no merece la pena conservar nuestras estepas, supongo que la mayoría de la gente piensa eso porque no las conocen. Cuantas veces he oído de personas del lugar decir que tendrían que reforestarse de pinos todas estas tierras pensando que eso sería mucho mejor que estar como están, pero todo esto se suele decir por desconocimiento del medio natural en que vivimos, pues la gente piensa que con plantar pinos ya se van a crear aquí unos bosques comparables a los del Pirineo.
Invito a esas personas que opinan esto a darse una vuelta un fin de semana por las estepas del Sur de Zaragoza o por las de los montes del Castellar y Monegros y que los anden, sobre todo en primavera y podrán comprobar que en unos pocos metros cuadrados de esa pobre tierra blanca y yesosa pueden encontrar muchísima mas variedad de plantas que en cualquier pinar de repoblación plantado en la estepa. Podrán ver romeros, tomillos, aliagas, asnallo, heliantemos de varias especies diferentes, lino blanco, esparto, ontina, efedra, espino negro, sabina negral, enebro, albada y muchas otras plantas dependiendo de la orientación del lugar y del relieve, además de muchas aves y otros animales que viven y se alimentan allí, o sea una gran “biodiversidad”. Después visiten un pinar de los que antes he comentado, no un pinar natural como los que pueden haber en algunas de las muelas que rodean Zaragoza si no un pinar maduro de reforestación plantado por el hombre. Seguro que después de andar cinco minutos por dentro de él se dan cuenta de que allí no existe prácticamente más que los propios pinos y una capa de aguja y piñas que cubre el suelo, entonces ahora contesten. ¿Que es mas natural, ecológico y diverso un paisaje u otro?







Es normal que a todos nos guste ver más verdor en nuestros montes, yo también disfruto mucho con el paisaje de los Picos de Europa, el País Vasco y el Pirineo, pero cada lugar es como es. Aquí en Zaragoza tenemos un régimen de lluvias muy bajo y un clima muy extremo, además de un suelo muy pobre, por eso las plantas que vemos en nuestros montes son las que a lo largo de millones de años han sobrevivido adaptándose a lo que tienen. Por eso hemos de aprender a valorar mas a esta vegetación de la estepa aragonesa como superviviente que es, pues nunca se sabe si en un futuro algún científico pueda encontrar en ella la cura para enfermedades como el cáncer.
Hasta ahora la actual forma de reforestación que se viene ejecutando está basada en roturar y labrar todo el terreno creando terrazas en las pendientes y acabando con la flora y fauna existente y luego se planta pino carrasco a una distancia muy pequeña formando cuando crecen los pinos una densa masa vegetal que impide la llegada de suficiente luz al suelo para que evolucionen otras plantas. Los pinos crecen así en constante competencia por la luz haciéndose altos y escuálidos, “pasto de plagas y enfermedades”. En otras zonas de España donde existe un régimen algo más alto de lluvias y el suelo es más fértil, tal vez la recolonización de plantas autóctonas tras labrar la tierra pueda ser mas o menos rápida, pero aquí no, por eso los actuales métodos de reforestación con tractores y maquinaria pesada solo hacen que arruinar el monte.
Los campos de cereal de los montes del Castellar que en gran parte fueron expropiados por el ministerio de defensa hace varias décadas no han sido todavía recuperados por la vegetación autóctona, cualquier persona sin ser botánico ni nada puede darse cuenta de eso, así que no deberíamos eliminar la flora autóctona, pues la dureza de este clima y la pobreza del terreno hace casi imposible su recuperación a corto o medio plazo.

Castellar por zona de Remolinos

El pino carrasco crece de forma natural en las sierras cercanas a Zaragoza a partir de aproximadamente los 400 o 500 metros donde las nieblas y las heladas no persisten mucho tiempo en el invierno, pero estas masas forestales son más sanas y están acompañadas por muchas otras plantas y arbustos, como la encina, la coscoja, la carrasquilla, el espino negro, la gayuba, rosales silvestres y algunas plantas esteparias.
Solo me parecería acertado, según mi modesta opinión, plantar pinos en tierra blanca “yesosa” de labor abandonada, canteras y otras zonas degradadas, pero con una densidad menor a la que se ha estado plantando hasta el momento en las pocas reforestaciones que se han hecho, para así conseguir árboles más sanos y de mayor diámetro troncal. En realidad si quisiéramos crear unas masas forestales de cierta calidad natural con el fin de mejorar el paisaje, combatir el cambio climático y traer mayor diversidad de fauna y flora a la estepa Zaragozana, tendríamos que recurrir a la plantación de sabina albar, que como ya he comentado en otros “post” es el árbol que en un tiempo formó dehesas y bosques en esta zona. De todas formas habría que reforestar de una forma respetuosa con el medio natural existente que es la “estepa”, así pues no reforestaríamos densamente si no con muchos metros de separación entre árboles para que estos no entraran en competición con las demás plantas esteparias, todo ello se haría después de proceder a un estudio técnico del terreno, pues hemos de recordar que lo que queremos es mejorar el ecosistema, no empeorarlo. Por otra parte, tendríamos que usar métodos manuales, taladros u otros menos agresivos para no acabar con la vegetación autóctona de los alrededores. Además habría que pensar que tal vez nosotros no veamos hacerse muy grandes estas sabinas pues su crecimiento es lento, por lo que no existiría ningún beneficio económico directo, pero sería lo mas acertado a largo plazo pues dejaríamos un gran legado natural para las próximas generaciones. Donde se pudiera y entremezclando con la sabina sería aceptable poner otros arbustos esteparios como la coscoja y el enebro de la miera para atraer a la fauna asociada a estos.

Pinar de reforestación

Está visto que los políticos no piensan para nada en estos temas, pues muy pocas son las actuaciones de reforestación que se han hecho en nuestros montes desde hace décadas, supongo que todo esto no es rentable para ellos, les es mas rentable el cemento y el ladrillo, mas les valdría hacer algo para intentar acercarse al protocolo de Kyoto, pues ellos no pero sus nietos y los nuestros padecerán las consecuencias de tanto abandono medioambiental. Los bosques captan el CO2 de la atmósfera oponiéndose así al efecto invernadero, frenan la fuerza de las tormentas evitando la degradación del suelo fértil y ejercen un efecto de esponja almacenando el agua de la lluvia que tarda mucho mas en evaporar filtrándose parte de ella al suelo y alimentando así a los acuíferos subterráneos de los que luego surgen los ríos. En España cada año se quema mucho mas terreno del que se reforesta, Andalucía, Castilla la Mancha, Levante y parte de Aragón son ya las primeras zonas donde el cambio climático puede empezar a notarse mas fuertemente con sequías prolongadas. Deberíamos actuar y hacer algo para intentar frenar todo esto ya, por lo menos que nuestros hijos no digan que no lo intentamos, bien sea mediante actuaciones de las diferentes asociaciones culturales o como buenamente podamos. Tendríamos que empezar a cuidar de nuestro medio ambiente sin perder tiempo alguno, pues los políticos solo saben quedar bien en las cumbres como la de Río o Kyoto, pero no hacen nada más y lo que hacen es siempre para atacar la naturaleza, véanse por ejemplo las obras de la Expo, casi mejor sería no pedirles nada pues si de los políticos actuales dependiera reforestar Aragón, lo harían de la peor forma arrasando con todo a golpe de buldózer y plantando luego especies de árboles exóticos, palmeras y cocoteros que quedan muy bonitos o eucaliptos que socarran la tierra y luego no hay forma de eliminarlos.


Temas relacionados:

* VERDADES Y MENTIRAS SOBRE LA REFORESTACIÓN. Ecologistas en acción.
* Barranco de la Higuera.
* Bellezas esteparias.
* Pinares de Zuera, el pulmón verde de Zaragoza.
* Yesos, un paisaje excepcional. Barracuda
* El valor de las estepas de Zaragoza. Barracuda.

martes, septiembre 04, 2007

LATIERRA HERIDA


El sábado compré un libro que he leído estos días y me ha gustado mucho, por eso quería presentároslo, pues es un libro sobre ciencia que está hecho para la gente normal de la calle, no solo para científicos. Con esta obra Miguel Delibes y su hijo Miguel Delibes de Castro intentan hacernos comprender los serios problemas que aquejan actualmente a nuestro planeta, explicando cada uno punto por punto en una simulada conversación entre padre e hijo donde Miguel Delibes se interesa por estos temas y hace preguntas a su hijo y este, como científico que es, intenta resolver sus dudas que también son las nuestras. En este libro trata temas como el cambio climático, el efecto invernadero, el agujero de ozono, la desertificación, la escasez de agua dulce, la contaminación, las energías alternativas, la crisis de la biodiversidad y las futuras consecuencias en nuestra sociedad de estos ataques a la salud de la Tierra.

Como ya os digo es un libro para aquellos que no entendemos mucho de estos temas pero estamos interesados en ellos, pues trata todo de forma muy sencilla y amena, la verdad es que aconsejaría a todo el mundo que lo leyera pues de una forma u otra somos responsables de la actual crisis de la Tierra y deberíamos saber a que nos vamos a enfrentar en un futuro.


El libro se titula “LA TIERRA HERIDA ¿Qué mundo heredarán nuestros hijos?” , es de ediciones “Destino” , se puede encontrar en dos formatos de edición, el mas manejable, de bolsillo, apenas vale nueve euros.

sábado, septiembre 01, 2007

El bosque de los árboles muertos.


Desde hace algo mas de veinte años vengo visitando el valle de Broto y Ordesa en el Pirineo Oscense, empecé de niño veraneando de camping con mi familia en el pueblo de Oto y desde entonces siempre que puedo me escapo unos días o algún fin de semana y recorro este valle que ya es para mi como una segunda casa.
Cuando yo era un zagal me gustaba jugar y perderme por los alrededores de Oto explorando y descubriendo nuevos lugares y disfrutando del silencio del bosque y de los sonidos de la naturaleza, me sentía un Robinsón subiéndome a los árboles y aprendiendo de todo aquello que veía y sentía. Uno de mis lugares preferidos era un bosquete de bojes o “bojedal” que se extendía por los alrededores del camping llegando casi hasta la represeta del barranco de Yosa. Este bosque es como esos que aparecen en los cuentos de hadas, brujas y gnomos, sus bojes de más de cuatro metros de altura forman un tupido paisaje casi impenetrable hasta para la luz, en su interior parece reconocerse algunos senderos que no lo son y no van a ninguna parte y a todas si uno se sabe orientar.



Todo el suelo está cubierto por una capa de hojarasca seca y casi descompuesta, de entre ella brota la hiedra extendiéndose por todo y subiendo por los troncos de los árboles para intentar captar algo más de luz. La corteza de los árboles y las rocas del suelo están cubiertas por musgos y helechos. Además como si de un vivero se tratara en el umbráculo que se crea al pie de los bojes aparecen cientos o miles de nuevos árboles que germinan en este húmedo tapiz. Se pueden ver pequeños fresnos, arces, tilos, robles, hayas y otros que esperan su oportunidad para crecer cuando algún día uno de los grandes árboles caiga y se forme un claro por donde puedan recibir la luz suficiente para medrar y rebasar la altura de los bojes.


Dentro de este sotobosque de fábula hay grandes y viejos monumentos naturales como hayas, tilos, chopos y robles de anchos troncos que no pueden ser abarcados entre tres personas cogidas por sus manos. Otros acompañantes de los bojes y formadores de este intrincado paisaje son los avellanos con su ramillete de varas que surgen desde el suelo hacia lo alto y también los acebos de brillantes hojas que se cuentan por cientos en esta zona. En primavera el lugar es enriquecido por el color de las flores de la anémona, la violeta y la prímula, además de las de la fresa silvestre y las menos vistosas del eléboro.



Siempre me ha causado sensación cuando penetraba en el interior de este bojedal la cantidad de viejos troncos esqueléticos de desnudas ramas que solían continuar erguidos aunque la mayoría de ellos muertos o casi muertos, unos tal vez por enfermedad otros por la caída de rayos. Muchos de estos pararrayos naturales, sobre todo los chopos rebrotaban y era un espectáculo ver su interior calcinado por completo pero con sus ramas todavía repletas de nuevas hojas cada verano, como intentando resistirse a la muerte, renaciendo como el Fénix de entre sus cenizas.



Los troncos muertos de madera blanda y suelta son ideales para los pájaros carpinteros como el pito real y el pito negro que los agujerean en busca de gusanos golpeando fuertemente con su pico, también ardillas y lirones aprovechan las oquedades como refugio y nido para sus crías.

Entrando en estos misteriosos bosques de cara a la noche acompañado por el ulular del cárabo es fácil imaginarse como podían sentirse los aldeanos de hace unos siglos atrás atemorizados por las antiguas leyendas y por los demonios y brujas de los que gustaban hablar a los curas en sus iglesias y más si unimos a esto que entonces todavía era común encontrase osos y lobos por estos lugares. Seguro que muchos de estos montañeses procuraban cruzar rápidamente por estos bosques sin pararse un momento a mirar atrás por temor de lo que no conocían. Todavía se ven en algunas casas símbolos, piedras o plantas que les protegían de duendes y brujas, como los espanta brujas de las chamineras y las carlinas que se colgaban en las puertas y cuartos de las casas. Hoy en día estas zonas todavía bastante vírgenes e inalteradas son muy valoradas por los naturalistas que saben apreciar los viejos bosques donde el ciclo de la vida se renueva continuamente y donde los árboles muertos dan cobijo a la fauna y sirven mas tarde de sustrato para la nueva foresta.