
El alcornoque es un árbol de la familia de las fagáceas cercano a las encinas, robles y hayas, su corteza espesa y agrietada es llamada corcho y es usada en tapones, boyas, tabiques, aislantes y muchas otras aplicaciones. La obtención del corcho se realiza mediante la labor llamada del descorche en la cual mediante hachas y azuelas se arranca la corteza al árbol sin necesidad de talar este, pues su corteza vuelve a crecer y al cabo de unos nueve o diez años está lista para ser aprovechada de nuevo, y así durante toda la vida de el árbol que puede ser de hasta casi los 300 años. Este negocio asegura una gestión sostenible de la dehesa de alcornocal y también de uno de los bosques mas representativos del paisaje mediterráneo en los que podemos encontrar especies de fauna tan emblemática y escasa como son el lince, el águila imperial, el buitre negro o las grullas. En las dehesas de alcornocal y encina se crían los cerdos ibéricos alimentados con su bellota de los que se obtendrán los mejores jamones del mundo, esos que se denominan de pata negra, además de ser usadas las dehesas para el pasto de mucho otro ganado, vacas, cabras, ovejas y caballos.
En los últimos años ha crecido el mercado de los tapones de plástico para botellas, restándole popularidad al tapón de corcho común usado desde siempre en el vino, champán y sidra. Algunas empresas han optado por estos tapones sintéticos haciendo responsable al corcho de algunas alteraciones en el sabor del vino envejecido en botellas con corcho. La causa de estas alteraciones normalmente es por el tricloroanisol (TCA), esta es una molécula que puede llegar al vino a través de la madera de las jaulas de las botellas, de los palets, de las vigas de edificios, de las mangueras de trasiego o del material vegetal que acompaña a la uva en la vinificación, pero se le suele echar la culpa de esto al corcho, siendo que también se ha encontrado contaminación por TCA en botellas con tapones sintéticos. Las empresas fabricantes de estos tapones intentan continuamente desprestigiar al corcho con estudios de impermeabilidad y otros, pero nadie ha estudiado los posibles efectos negativos del plástico usado en esos tapones en el organismo humano, pues muchas veces incluso se desconoce la composición de este plástico por estar bajo la protección del secreto de patentes. Ya existen algunos estudios que demuestran la posible relación de algunos canceres con el uso de tapones de rosca en las botellas, ¿quien dice que en el futuro no sabremos algo parecido de los tapones sintéticos?
Por todo esto os invito a hacerles boicot a los vinos que usan tapones sintéticos y a ensalzar las propiedades del corcho usado desde hace tantos siglos, a ver si entre todos podemos hacer que se respeten y potencien los alcornocales y se continúe usando el corcho cada vez mas en las botellas y en muchos otros usos alternativos.
Otros videos:
El Instituto del Corcho.
El descorche.



















