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jueves, diciembre 06, 2007

Un brindis al Sol.

Ya hace un mes que no escribo nada en el blog, pues últimamente no voy muy sobrado de tiempo, pero quería hoy aprovechar para colgar un texto que me mandó mi primo Luis hace unos días por mail sobre una reflexión suya que por su contenido podría ser igualmente mía o de muchos zaragozanos, pues creo que en el verán reflejados sus pensamientos muchos de los lectores. Esta vez el texto parece que no trata directamente de ecologismo, pero en su profundidad trata sobre esto y sobre muchas otras preocupaciones que actualmente andan rondando las mentes de muchos de nosotros.
Espero que os guste.



Un brindis al Sol, por Luis Miguel Ortego

En estos días, no hago más que preguntarme si no estoy equivocado en todo, particularmente en lo que afecta al mundo en el que quiero vivir y que quiero tratar de ayudar a construir. Zaragoza, un poco como símbolo de toda España, y de alguna manera del mundo occidental, se encuentra en un gran proceso de transformación. Ilusionante para mucha gente. La mayoría, diría yo. La Expo, nuevos barrios donde no había nada, más pisos, más centros comerciales, el auge del esquí y la urbanización del Pirineo, el gran parque temático de los monegros...

Realmente sé que el mundo funciona básicamente de esta manera, que es el abc del capitalismo en el que vivimos hace ya muchas décadas. Los gobiernos incentivan el gasto mediante el comercio y el ocio, y las industrias, que se benefician de ese gasto, se apuntan a la escalada de los beneficios. Que haya dinero en circulación, da igual de qué manera. No hay más. Los gobiernos son simplemente aquellos gestores que favorecen más a los intereses económicos particulares, y todo lo demás queda en segundo plano.

Creo que por quinto o sexto día consecutivo el Heraldo trae en la portada Spyland o Gran Scala, el parque temático (o lo que sea), que quieren poner en los monegros. Desde mi abuela a cualquiera que me cruce por la calle, todo el mundo está ilusionado con un proyecto así, sin más valoraciones que los veinte o treinta millones de visitantes y los puestos de trabajo a crear (que cambian de cifra cada día). Supongo que yo también debería estar contento. O al menos eso creo, cuando parece que alzar alguna crítica contra este gran proceso parece más un acto de deslealtad patriótica contra Aragón que de realismo y sentido común.

Pero incluso así, concedo que ese es el modelo que el gobierno de Aragón, los empresarios, y toda la ciudadanía por aclamación, han consagrado para nuestra región, que sería prácticamente igual si hablásemos de Murcia o de Baleares (que tanto criticamos en el pasado).

Sin embargo, me invade una melancolía que huele a derrota de proporciones bíblicas. Porque hemos aprendido, a base de la saturación, a llamar desarrollo al crecimiento de los intereses particulares, y a conformarnos con las sobras que nos sirven en el plato del perro. Nuestro desarrollo, al parecer, solo admite palabras como "Complejo de Ocio", "Urbanización de lujo", "Campo de golf", "Balneario de superlujo", "Centro comercial", o "Centro de negocios". Yo, que soy un poco tonto e idealista, y así me va, simplemente querría otras portadas en el Heraldo. Y no digo la paz mundial. Pero nunca hay una portada diciendo que se construirán 20 hospitales más en Aragón. Que cada comarca tendrá uno, con sus UVI móvil. Nunca abre el Heraldo con la noticia de que Educación construirá tantos nuevos colegios como hagan falta para que no haya más de 20 niños por clase, que los alumnos puedan ir al colegio en su barrio si cruzarse la ciudad o que los inmigrantes, discapacitados, o cualquiera que lo necesite, puedan tener profesores de apoyo cuando sea preciso. Que los transportes escolares en las zonas rurales no sean una caravana de la muerte y que sean totalmente gratuitos. Que las carreteras de muchas comarcas de Aragón no sean una trampa mortal, y que uno pueda ir al pueblo de al lado con tanta facilidad como a Zaragoza. Querría un día abrir el Heraldo, o cualquier periódico de la región, y ver la noticia de que se ha firmado un convenio para la rehabilitación y exhibición de todos los Bienes de Interés Cultural de Aragón. Que el Museo de Arte contemporáneo va viento en popa, y que las colecciones donadas a cambio de suculentas pensiones vitalicias serán al menos expuestas al público. Que la universidad triplicará su presupuesto para que ningún estudiante brillante se quede sin becas, y que estas no se repartan según las filias y fobias. Que el patrimonio natural e histórico, como en muchas regiones de Europa, será el principal motor económico de las comarcas. Que se facilitará con infraestructuras y con estructuras sociales la vida en el medio rural (y no echando dineros a un pozo en forma de subvenciones personales), y que si alguien decide quedarse a vivir en su pueblo de las Cinco Villas o del Maestrazgo tendrá algo tan simple como un ADSL de alta velocidad.

Simplemente me gustaría que en el desarrollo del que nos hablan a diario cupiesen grandes y prioritarios temas de interés colectivo, de los de verdad. Que, de vez en cuando, se notase que Aragón no es solo un paraíso para los inversores, sino que ese dinero que se gana con nuestro trabajo y el sacrificio de nuestros rescursos, tuviese alguna repercusión en nuestra calidad de vida. Porque a veces esto es cuestion de muy poco dinero. ¿Es que los hospitales, colegios, centros asistenciales o museos no generan empleo y negocio también? Se acuerda con una empresa privada cualquier convenio de inversión, inmobiliario o de negocios y en un mes está funcionando. ¿No podría alguno de esos convenios además afectar a la sanidad, la enseñanza, los transportes públicos, las carreteras, el patrimonio histórico, los espacios naturales, de forma que, como en otros lugares del mundo, el interés particular sea compatible con el beneficio colectivo? Si, ya sé que much@s estaréis pensando que vivo en los mundos de Yupi. Pero volver a leer lo que he escrito ¿No es todo muy pequeño y sencillo? ¿No está todo entre las estructuras básicas de la sociedad moderna que nos enseñaban en la escuela?

Simplemente quería compartir con vosotros esta pequeña (y alguien pensará que absurda) reflexión.

En estos días me siento frente a este tipo de desarrollo tan desvalido como un anciano que quiere ir a la calle de al lado a comprar el pan, el día de la Maratón de Nueva York. Está claro que soy yo el que se equivoca.

Luis Miguel Ortego Capapé es historiador del arte y miembro de APUDEPA.


6 comentarios:

Jose Miguel dijo...

Trasteando con el blog he eliminado un comentario a este post, que me perdone el autor de dicho comentario, pues no he podido recuperarlo, en el texto creo que opinaba sobre el post diciendo que estaba de acuerdo casi en todo, pero que el hablar de lo que le gustaría que saliera en los periódicos como noticia le parecía demagogia, pero yo no creo que lo sea pues Luis no tiene un interés político ni nada por el estilo, yo lo veo mas como un poco una utopía, pero una utopía necesaria y realista en muchos casos ¿Que sería nuestra sociedad sin el idealismo y sin las ganas de mejorar nuestro entorno social? ¿Es lógico pensar que no podemos hacer nada frente a las circunstancias en las que vivimos y que nos tenemos que conformar y darnos con un canto en los dientes? Estas ideas de mejora para todos y no para unos pocos deberían de estar en la cabeza de nuestros políticos, pero pocos son los que actúan ya de forma altruista por convicciones e ideales, prefieren llenarse los bolsillos a costa de perder en todas estas cosas tan necesarias y favorecer otras iniciativas no tan sociales. Tu me decías que era demagogia, y seguramente la mayoría piensan que es mejor para ellos conformarse con lo poco que tienen que luchar por sus derechos, prefieren vivir en “Matrix” tranquilamente sin mover un dedo que despertar y enfrentarse a la dura realidad y tratar de cambiarla. Los españoles tenemos una forma de pensar y actuar a años luz de una sociedad mas moderna, culta y libre como por ejemplo la francesa. Tal vez el beneficio de nuestra lucha social no sea para nosotros pero puede que con ello nuestros hijos vivan mejor. ¿Es que no se merecen ellos una oportunidad?

Anónimo dijo...

Asi es, dije que los comentarios sobre las portadas estaban cogidos por los pelos, es mi opinion. desde luego que es utopico.

Entiendo que me has borrado por error, no?

Luis miguel Ortego me suena, le preguntaba si nos conocemos.

jorge. figueruelas-torres

Luis Miguel dijo...

No tengo la menor idea de si nos conocemos, Jorge. Podría ser, o podría no ser. Desde luego respeto tus comentarios, y desde que escribí este texto hasta hoy, simplemente he decidido no opinar más sobre este asunto, y que el tiempo nos coloque a cada uno donde nos corresponda.

Por lo demás, yo creo en la sociedad del bienestar. Yo estudié en Alagón, y cuando comenzé el bachillerato no existía más instituto en muchos kilómetros a la redonda, así que allí ibamos gente desde Tauste a la ribera del Jalón, Casetas, etc. Hoy, hay instituto en Pedrola, Casetas, etc, y los chavales ya no tienen que pasar horas en los autobuses, o jugándosela en la carretera (recuerdo haber presenciado bastantes accidentes en aquellos años). Eso, hacer institutos, como ejemplo práctico, aumenta la calidad de vida de la gente, y es un beneficio para todos. Eso es, y no más de lo que deseo. Si eso te parece utópico, allá tu, cada uno tiene sus prioridades.

Saludos

Anónimo dijo...

Creo que nos vimos en torres en la presentacion del libro "El hechizo del Castellar" de Antonio Gascon, acuerdate.Yo estudie en Alagon, donde no iban las de Tauste por cierto.El mensaje original me lo borraron, en el decia que estaba de acuerdo contigo, solo que alguna cosa me parecia demagogica como hacer 20 hospitales mas en aragon.Que haya instituto en pedrola, casetas y alagon o crear mas todavia no me parece utopico, eso lo dices tu. Luis miguel, soy amigo de Angel, de Torres. No me coloques en posiciones que no estoy, ademas defiendo el estado del bienestar, no he dicho lo contrario. Respecto a Gran Scala no tengo datos firmes para decir que es malo o es bueno.

Un saludo Luis miguel

Jorge

Luis Miguel dijo...

De acuerdo Jorge, ya sé quién eres. No te pongo en ninguna posición, simplemente me disgusta que quienes estamos no precisamente entre los bienpudientes nos digamos a nosotros mismos que es demagógico aspirar al estado del bienestar. No es demagógico. Como mucho puede ser utòpico, pero la utopía es el único horizonte que nos queda a quienes queremos que se viva un poco mejor. Si en Aragón hay 32 comarcas, algunas de ellas muy grandes, ¿por qué no tener un hospital o gran centro de asistencia por comarca? no me parece ni demagógico ni utópico. Sobre todo si te enteras de que hay comarcas que de lo primero que han tenido es un gerente y dos o tres puestos de grupo B de la administración, y que el susodicho gerente cobra más de 50000 euros al año. O sea, como siempre, empezar la casa por el tejado.
Y efectivamente, soy yo el que dice que, en relación con esas hipotéticas portadas de Heraldo que me gustaría ver, que un problema GRAVE de la sociedad actual son las malas condiciones en los colegios, el exceso de alumnos por aula y la escasa financiación de la escuela pública. ¿Cuanto cuesta poner en pie un nuevo colegio? Apuesto a que con una sola de las muchas obras (necesarias o no) que se están haciendo en la Expo se podrían hacer unos cuantos. A eso me refiero Jorge, a que estamos en la obligación de exigir a la administración no que gaste más, sino que gaste mejor. No soy un idealista irredento, las empresas son necesarias. Lo que no es justificado, por ejemplo, es que el gobierno de aragon se gaste 12 millones de euros en comprar un cuadro de Goya, y el castillo del castellar no tenga una campaña de excavaciones que cuesta 5000 euros.

Sé que estamos de acuerdo, aunque probablemente no me he expresado de la manera más correcta. Sobre Gran Scala, yo me declaro manifiestamente en contra, pero sé de sobra que la opinión de quienes nos opongamos va a ser laminada, y que se llevará a cabo si o si. De hecho, he decidido dejar de discutir sobre el asunto, y dejar que el tiempo me convenza o de razones a lo que pienso.

Espero que podamos coincidir de nuevo en alguna reunión, bar, o grupo de trabajo. El castellar merece mucho, y el libro de Antonio Gascón podría ser un bonito punto de partida para algunas cosas. Yo no soy de Torres, pero siento el Castellar como algo que forma parte de mi también.

UN saludo Jorge, no sientas que me enfrento a ti. Recuerdos para Angel

Luis Miguel

Anónimo dijo...

De Acuerdo Luis miguel, Ya seguiremos esta interesante charla en persona y arreglaremos el mundo con una cerveza en la mano.
No queria tacharte de demagogo.
un saludo.
jorge