Translate

domingo, septiembre 09, 2007

(Pleistocene rewilding) El nuevo Arca de Noé


Un grupo de conservacionistas abogan por la creación de una macro reserva natural en Norteamérica en la cual se introduzcan grandes mamíferos semejantes a los que pudieron allí existir al final del Pleistoceno, así leones, guepardos, tigres, camellos, antílopes, caballos, elefantes y muchos otros grandes animales serían allí llevados como experimento científico para conocer la viabilidad del proyecto, su desarrollo y sostenibilidad a largo plazo. El parque se situaría en algún lugar de Kansas, Nebraska o Nuevo México donde existen buenas zonas de pasto y áreas semiáridas, allí hay grandes fincas privadas donde podrían pastar manadas de ungulados salvajes como si del Serenguetí se tratase. Según los fundadores del proyecto el turismo que atrajera este parque ayudaría al desarrollo económico de las poblaciones cercanas así como al mantenimiento de esta reserva.
Al parecer estos especialistas en conservación creen que pueden demostrar que la introducción de estos grandes mamíferos beneficiaría a todo el ecosistema en general y quieren plantear un cambio mundial de la estrategia de conservación, pasando no solo del objetivo de evitar la extinción de la fauna amenazada a la restauración activa de los procesos naturales. C. Josh Donlan, de la Universidad de Cornell, y sus compañeros en la iniciativa creen que si el experimento funciona podrían crearse otras grandes extensiones todas ellas comunicadas que permitieran las migraciones estaciónales de los animales pudiendo desplazarse como en su lugar de origen, además creen que ciertas zonas de Europa y Asia también serían aptas para este tipo de reservas.
El proyecto que fue explicado al detalle en las revistas The American Naturalist y Scientific American ha generado mucha atención y criticas por parte de los biólogos y ecologistas, pues no se conoce el daño que pueda generarse a las especies autóctonas, pudiendo trasmitírseles nuevas enfermedades y modificando sus costumbres.
Esta iniciativa tal vez nos parezca bastante alocada e imprudente en estos momentos, pero nunca se sabe, igual de aquí a cincuenta años nos veamos obligados algunos países a crear este tipo de reservas si queremos evitar la desaparición de estos animales, pues no sabemos todavía como puede evolucionar el cambio climático y otros problemas medioambientales y sociales graves que pueden afectar a ciertos paises de Africa y Asía.
En Europa se consiguió evitar la extinción del bisonte europeo (Bison bonasus) que antiguamente su población se extendía desde nuestra Peninsula hasta Rusia y que fue casi exterminado llegando su población a 50 animales recluidos en diferentes zoológicos del mundo, hoy en día se estima que existen unos 3000 repartidos por varios países de Europa oriental, y parece que hay un proyecto para introducir la especie en Francia.
Actualmente en países como España no podría crearse actuaciones como la de EEUU pues lo que nos interesa es conservar las áreas naturales que ya están muy disgregadas por lo que a la fauna autóctona le es difícil establecer comunicación entre poblaciones creándose así una dificultad mayor para su conservación. En España hay proyectos de reintroducción de algunos animales en ciertas zonas donde se extinguieron recientemente para ayudar a su expansión como es el caso del quebrantahuesos en los Picos de Europa. Tal vez la repoblación del oso en el Pirineo y mas adelante del lobo si que sería posible si antes nos ocupáramos de reponer algunos eslabones intermedios como son los grandes ungulados en estas montañas y en otros lugares, así supongo pues que sería bastante beneficioso para estos que hubieran una cierta población de cabra montés, cervidos o muflón de los que poder alimentarse para así evitar tantos problemas con el ataque a ganado domestico, además la existencia de mayor número de estos herbívoros beneficiaría también a especies como el buitre, el alimoche, el quebrantahuesos y otras rapaces que aplacarían el hambre que se les está haciendo pasar últimamente por la falta de muladares.
Mas información:


2 comentarios:

Ramón dijo...

Que pasada, me parece bien todo esto de intentar salvar a los grandes animales que están en peligro ofeciendoles otros lugares donde puedan sobrevivir lejos de los peligros que pueden tener en sus paises de origen. Igual aquí en Zaragoza se podría hacer algo así en las estepas de los Monegros, crear un gran parque que pueda tener animales de la estepa y otros que se pudieran adaptar como el camello asiático, el caballo de przewalski, antilopes, bisontes y depredadores como lobos, hienas y grandes felinos. Eso podría traer mucho turismo a algunas poblaciones necesitadas de Aragón y también así salvariamos a animales que están destinados a desaparecer en sus paises ¿no?

Jose Miguel dijo...

Tendríamos que preocuparnos más por proteger nuestros espacios naturales como son las estepas aragonesas, pues sino lo hacemos pronto no tendremos lugar alguno para que la fauna pueda vivir en libertad, además en España también tenemos muchos animales en peligro a los que habría que ayudar, como el oso, el lobo, el lince o el urogallo, ese creo que debería ser nuestro objetivo principal en el futuro. Otra cosa de la que hemos de preocuparnos es de restaurar las cadenas tróficas que hemos roto para que la sostenibilidad en el tiempo de la conservación de toda nuestra fauna sea factible, así pues tendremos que ayudar conservar y a regenerarse las poblaciones de conejos, perdices, liebres y otros animales base si queremos volver a ver al lince en toda la Península. También si tenemos una población sana de grandes mamíferos como cabra montes, corzo, ciervo, gamo, muflón y jabalí podamos entonces mantener especies como el oso o el lobo. Tal vez estas cosas podrían conseguirse implicando al capital privado, pues pudiera ser que con acuerdos de la administración y las reservas de caza, cotos y algunas fincas, mediante una buena gestión de repoblación se llegaran a obtener buenos resultados, tenemos como ejemplo la reserva de caza de los puertos de Beceite donde la cabra montés es muy abundante después de pasar por periodos críticos hace décadas.