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domingo, julio 01, 2007

Queridos y olvidados sotos

Los sotos de Torres de Berrellén, Sobradiel y Utebo, Monzalbarba y los Galachos son unos lugares muy apreciados por mí y por la gente de mí alrededor por ser unos parajes naturales cercanos a mi barrio que es Casetas y por los recuerdos de niñez tan gratos que tengo de estos lugares. Hace ya algunos años muchas familias solían acercarse a pasar los sábados y domingos “de campo”, pescando, de picnic, haciendo deporte y sobre todo preparando algún buen rancho o costillada en estas riberas. En Jueves Lardero crios y mayores íbamos todos al río a la zona de la barca de Sobradiel o la Capea para el que no quería andar tanto y nos comíamos allí la merienda que nuestras madres nos habían preparado que consistía normalmente en tortilla de longaniza o chorizo en un panecillo redondo y de postre una naranja, tan contentos todos con semejante procesión, aunque algo pagana pues ni sacábamos santo ni pisábamos ermita, pero no faltaba vino para bendecir el encuentro. Los tiempos han cambiado y ya la gente no suele verse tanto por los sotos como antes, parece que hemos ido renunciando al contacto con el campo o si bien el contacto es diferente, ahora las personas nos dejamos caer por allí para practicar deportes como el mountain bike, senderismo, footing, algunos van a pasear al perro y a pasearse también ellos. Es verdad que el actual disfrute de la naturaleza empieza a ser mas respetuoso con ella, son pocos ya los que dejan tiradas todas las bolsas, desperdicios y botellas por la ribera después de pasar el día, pero aún los hay, los que si han aumentado son los usuarios de quads, sobre todo esos que les gusta salirse de los caminos y usar su máquina como un tractor, desbrozando todo y espantando a la fauna. Solo cuatro gilipollas como yo nos internamos en estos lugares cámara de fotos en mano y telescopio en la mochila para disfrutar palmo a palmo de cada flor, cada árbol y cada animal que observamos, a veces sentimos como cazadores que acechan a su presa pero no para acabar con ella si no para inmortalizarla a través de nuestro objetivo, siempre con el debido cuidado y respeto que nuestra fauna y flora se merecen y todo esto para seguir mostrando a la gente que ya no viene tanto por aquí que todavía una pequeña franja natural cercana a nuestro río nos recuerda que el Ebro sigue vivo y que aún se resiste a ser convertido en una tubería de desagües o en un canal de riego o navegación.

Me gustaría mostraros en unas pocas fotografías estos lugares de los que os hablo para que muchos recordéis aquellos días de campo y para que otros que no los conocen vean lo que se pierden y todo esto muy cerca de sus viviendas.

Por cierto si decidís salir a pasar el día al campo recordad que está prohibido hacer fuego, es mas es una gran imprudencia tal como está de seca la hierba y procurad no tirar nada por allí pues seguro que la próxima vez que vayáis querréis encontrarlo igual de bonito todo y sin basura así que respetad al campo y haced buen uso de él que tiene que durar mucho tiempo para que mis nietos puedan también disfrutarlo.

Si queréis ver las fotos en grande pulsad con el ratón sobre ellas.


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